Archive for agosto, 2018

Dos años sin juicio del parricidio de Son Blanc

viernes, agosto 31st, 2018

Se han cumplido esta semana dos largos años desde que se produjera uno de los sucesos más trágicos ocurridos en Menorca en los últimos años como fue el asesinato a puñaladas de un hijo a su madre en el chalé familiar de Son Blanc, en Ciutadella.

La fase de instrucción del caso concluyó a principios de verano, el Ministerio Fiscal y el abogado del acusado ya han confeccionado sus escritos de acusación y defensa pero la fecha del juicio aún no ha sido señalada y podría demorarse, incluso, hasta el próximo año. A uno de los tribunales de la sección segunda de la Audiencia no le ha quedado más alternativa que prolongar este mismo mes la prisión preventiva del autor confeso de la muerte de su madre otros dos años más.

El drama de esta acaudalada familia catalana, rota para siempre por el desastre de aquella madrugada del 27 de agosto de 2016, aún tiene un capítulo pendiente. Será así porque la celebración del juicio ante un jurado popular, tanto si hay acuerdo previo como si no, hará revivir a los afectados este pasaje nefasto de su vida que, seguro, tratan de sobrellevar como pueden. El hijo menor, adicto a la marihuana desde los 13 años, apuñaló decenas de veces a su madre, quien más había peleado para alejarle de su adicción, también lo intentó con su padre e hirió a su hermano.

La condena del autor, si continúa en prisión para cumplir los 31 años que solicita la fiscal o si obtiene la absolución que pide su abogado en base a un informe de esquizofrenia que conllevaría, probablemente, su internamiento en un psiquiátrico, supondrá otro revés para los suyos.

Transcurrido ya tanto tiempo la familia merece pasar página, atravesar por el mal trago de un juicio que será mediático, y saber a qué atenerse para reorganizar su futuro. El castigo, en este caso, es conjunto tanto para el autor como para sus más próximos y la justicia debería ser sensible a ello evitando este largo calvario.

 

«Franco, ese hombre»

viernes, agosto 24th, 2018

Franco, ese hombre», fue el título del documental que el mismo dictador encargó para glosar los denominados «25 años de paz» que conmemoraba el franquismo en 1964 tras la Guerra Civil. El aparato propagandístico dirigido por Manuel Fraga Iribarne, con la dirección del cineasta afín a la causa, José Luis Sáenz de Heredia, parió un trabajo previsible, un masaje adulador y por tanto grotesco en muchos pasajes, en el que la vida del generalísimo asemejaba a la de un mesías salvador que había sacado a España de la miseria, salvándola de la irrupción del comunismo hasta situarla en el desarrollo.

Como otros muchos absolutistas de la historia, Franco no fue una excepción para consolidar su dictadura. Además de contar con el Ejército y la legitimación de la iglesia, hasta morir en la cama y gobernar 40 años tuvo que disponer de un apoyo social del que hay suficientes pruebas, aunque muchos se retracten de ellas, bien porque no había alternativa posible o bien porque el país emergía entonces de la indigencia que había provocado la lucha fratricida con su alzamiento. En ese apoyo, por razones obvias, nunca aparecieron los más reprimidos, que fueron encarcelados y fusilados en la postguerra, o apenas contaron para el estado cuando quedaron libres.

Quizás por ello, cuatro décadas después de su muerte, todavía una parte de los españoles no desprecia a Franco y llega a mostrarle admiración, como ha revelado el manifiesto reciente firmado por centenares de jefes y oficiales retirados.

Si esa carta se hubiera limitado a loar la condición de profesional del Ejército contra quienes la desvirtúan podría entenderse como una explicación corporativista o dirigida a reconocer sus aptitudes castrenses. Pero cuando excede a otro tipo de consideraciones respecto a su «obra política» pasa a ser ciertamente incomprensible, quizás más propia del documental sobre su figura de 54 años atrás.

 

Denuncias por agresión y acoso sexual

viernes, agosto 17th, 2018

No se trata de extender sombras de sospecha sobre ningún grupo en particular, tampoco generalizar ni magnificar unos sucesos lamentables que ya han sido denunciados y ahora tendrán su recorrido procesal hasta que se sustancien en acusaciones concretas que incorporarán, en su caso, las correspondientes solicitudes de condena si se demuestra su veracidad.

Sin embargo, no se puede obviar el hecho de que en apenas cuatro días se hayan producido en la Isla tres denuncias, dos por supuestas agresiones sexuales, y una por abuso a tres chicas menores de edad. De ellas ha tenido conocimiento este diario, lo que no asegura que se hayan producido otras y no hayan trascendido ante la escasa información que se brinda al respecto al estar implicados menores de edad. Una ocurrió en la urbanización de Cala en Bosc, otra en plenas fiestas de Sant Llorenç, en Alaior, y la otra en la carretera de Maó a Es Grau, de la que informamos en esta misma edición. En los tres casos la víctima que ha denunciado los hechos ha sido una menor de edad, y al menos en uno de ellos el presunto agresor tampoco había cumplido los 18 años. Fue el que tuvo lugar en la madrugada de las fiestas en la localidad alaiorense, en el que, muy probablemente, el alcohol ejerció su influencia.

Ante esta situación resulta preocupante que en plena campaña para combatir, no ya las agresiones sexuales si no el acoso machista, a pesar de las proclamas de concienciación en los centros educativos, puntos informativos en cada municipio y la reiteración de discursos preventivos, aparezcan tres presuntos sucesos como los que se han conocido durante este verano y que ahora se investigan.

Estas denuncias demuestran, quizás, que existe mayor determinación por parte de las víctimas para dar el paso y acudir a la comisaría a comunicar los supuestos hechos. Lo alarmante es, sin embargo, que estos hayan podido producirse.

 

Menorca y los lazos amarillos

viernes, agosto 10th, 2018

Después de que el nuevo presidente del gobierno acordara, amigablemente eso sí, disentir en todo lo esencial con el inquilino provisional de la Generalitat, Quim Torra, parecen sucederse los gestos hacia nacionalistas e independentistas que permitieron la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa. Sorprendente progresión la del político madrileño, dos años atrás sacado a gorrazos de la secretaría general de su partido y hoy usuario del avión presidencial con fines un tanto dudosos que apenas rozan su ocupación al frente del gobierno.

Esa transformación ha edulcorado el proceso catalán con una política de sonrisas más que de hechos, y como no, alimenta las iniciativas de los denominados Comités de Defensa de la República, por lo visto, ahora también con cierta proyección en Menorca.

Está bien que los afines a los políticos que permanecen en prisión preventiva por estimar que el cumplimiento de las leyes les era ajeno, muestren su solidaridad hacia ellos. Es plausible que reiteren sus actuaciones para que aquellos no sientan la soledad de sus celdas, o muestren su desacuerdo con la decisión del juez.

El reparto de octavillas, las pintadas y, sobre todo, la colocación de miles de cruces y lacitos amarillos en todo tipo de espacio y mobiliario público como homenaje a quienes están en la cárcel no son acciones beligerantes pero bipolarizan todavía más el desencuentro entre unos y otros y puede resultar molestas.

Si aquellas iniciativas son respetables, no lo son menos las personas a quienes incomoda ir a la playa y toparse con cruces en la arena o bañistas con lazos amarillos haciendo su perfomance. Mucho peor resulta todavía recorrer el Camí de Cavalls y toparse con pintadas en favor de los políticos presos o la reclamación de los independentistas, máxime considerando que estamos en Menorca. La calle, la plaza, la naturaleza es de todos y no se puede usar al antojo de unos pocos.