Archive for abril, 2018

Más gasto turístico, más reparto

Viernes, abril 6th, 2018

El Instituto Balear de Estadística ha revelado que los turistas dejaron en Menorca 1.329 millones de euros el año pasado, lo que supone un incremento sustancial de 181 millones respecto al curso anterior.

Cada visitante de cuantos llegaron a la isla en 2017 gastó una media de 909 euros durante su estancia con lo que el aumento general de un año a otro alcanzó el 15,8 por ciento.

Las cifras no dejan de guardar una relación directa con la llegada superior de turistas entre los meses de mayo a septiembre, en los que se concentró la mayor parte del gasto en Menorca de esos 1.329 millones de euros.

Sin embargo esos mismos resultados discrepan de las opiniones que vierten normalmente hoteleros y restauradores, siempre habituados a minimizar las ganancias cuando éstas se han producido y a lamentar las pérdidas en la época de crisis. La presencia de más turistas, han señalado con reiteración, no tiene por qué traducirse en que se mejoren las cuentas de resultados porque no gastan o gastan poco.

Atendiendo a esa estadística juega un papel fundamental el turista ‘no controlado’, es decir aquel que ha llegado a Menorca para alojarse en los alquileres turísticos no regulados, en casas particulares exclusivas o compartidas en núcleos urbanos o turísticos como ya no podrán hacer, en principio, con las nuevas disposiciones.

Quiérase o no, tengan mayor o menor poder adquisitivo, esos visitantes han realizado un dispendio obligado los días que han pasado en Menorca porque han tenido que comprar, alimentarse y desplazarse durante su estancia. Solo así se explica ese notable incremento en el gasto global que, además, ha derivado en un beneficio más repartido por los mismos alquileres de particulares y resto de negocios. Digan lo que digan, todos han ganado más. Falta que lo hagan también los trabajadores del sector.

 

Carnaval etílico

Viernes, abril 6th, 2018

Llegará un día en que este diario abrirá su portada con un suceso trágico que tendrá como protagonista a un joven o una adolescente como consecuencia del consumo desmedido de alcohol.

Llegará un día en que una o varias familias llorarán la desgracia por el fallecimiento o la condena en vida de uno de los suyos como consecuencia del consumo desmedido de alcohol. Los padres, fundamentalmente, lamentarán no haber esmerado el control de sus hijos y dudarán de la educación que les brindaron no advitiéndoles lo suficiente del riesgo de esta mala costumbre que los menores no ven.

Llegará un día en el que políticos que han tenido y tienen cargo público deberán agachar la cabeza y asumir la cuota de responsabilidad que les corresponda por no haber aplicado medidas preventivas de una vez para combatir, frenar y neutralizar el consumo desmedido de alcohol entre preadolescentes, adolescentes y jóvenes.

Si las fiestas populares de Menorca han derivado en un macrobotellón consentido, que ya parece tristemente asumido por todos, hay que añadir las cenas trimestrales de los institutos y cualquier otra celebración callejera como la más reciente del carnaval, por ejemplo.

Hasta cinco comas etílicos, tres de ellos correspondientes a menores de edad, se registraron en Ferreries el pasado sábado. Hubo peleas en Alaior y Maó influenciadas, sin duda, por el alcohol y las drogas, y gamberradas en coches y mobiliario urbano en varias poblaciones de la Isla.

Proyecto Hombre advertía en noviembre sobre el incremento de la adicción al alcohol en Menorca a partir de las personas que se han dirigido a sus programas en busca de ayuda. Cinco nuevas peticiones de socorro que suponen muchas más ocultas de otros que aún no toman conciencia de su adicción.

Es el momento ya de enfrentar esta lacra y buscar soluciones antes de que lleguen los lamentos.

 

Todo lo que empieza mal acaba peor

Viernes, abril 6th, 2018

Aquello que puede ir mal irá mal, o todo lo que empieza mal acaba peor, son algunas de las leyes pesimistas del nombrado Edward A. Murphy, ingeniero espacial estadounidense del pasado siglo, perfectamente aplicables al extraordinario caso de las obras de la carretera general entre Maó y Alaior. Pasan los años y el estado de la vía con edificaciones iniciadas y olvidadas en la cuneta queda como prueba tangible de un desacuerdo político absolutamente vergonzante hasta el día de hoy.

Al rechazo del GOB y las formaciones de izquierda al proyecto aprobado por el anterior gobierno del PP en el Consell Insular le siguió la paralización de los trabajos cuando estos ya se habían iniciado tras el cambio de color en la plaza de la Biosfera. Antes la UTE adjudicataria ya las había detenido de facto al reclamar más de tres millones de sobrecoste. En medio, la demanda del GOB para pedir la suspensión de la obra, que perdió, aunque el grupo ecologista fue condenado a pagar unas costas muy inferiores a las que reclamaba el gobierno de los populares.

Informes contradictorios según el color del cristal con que se miren sobre la idoneidad de las obras en algunos puntos de la carretera, inundables o aptos, yacimientos arqueológicos próximos a ella que se deben preservar… en fin, que no será antes de 2019 cuando los trabajos se reanuden sin que todavía se conozca con certeza cómo se ejecutarán.

Por si esta sucesión de contratiempos que mantienen bloqueadas las reformas no fueran suficientes, ahora el GOB aporta dudas sobre una posible malversación de los fondos públicos a cargo del Partido Popular cuando inició el proceso y defendió su proyecto.

Era la guinda que faltaba para coronar este desaguisado absoluto que ha derivado en una auténtica pesadilla para todos los menorquines y visitantes que, al fin y al cabo, son quienes sufren las incomodidades de la carretera y, lo que es más importante, su falta de seguridad. Empezó mal y parece que acabará peor.

 

Obras acabadas sin utilidad completa

Martes, abril 3rd, 2018

Cuesta horrores entender que una obra pública de nuevo cuño inicie su uso general sin disponer de la homologación pertinente para alguna de las funciones prioritarias que motivaron su construcción.

Sucede a menudo con instalaciones deportivas que, una vez inauguradas, carecen de la homologación federativa necesaria para poder validar marcas o albergar competiciones nacionales e internacionales. Los ejemplos están próximos. La pista de atletismo de Maó estrenada en 1986 tardó 13 años -13- en ser homologada por primera vez por la Federación Española, aunque posteriores reformas precisaron una segunda homologación en 2010 y, por tanto, otro intervalo sin estar acreditada. O sea, que no servía para validar registros de las competiciones atléticas que allí se celebraban limitando su utilización a pruebas domésticas y entrenamientos, en cualquier caso, un adelanto excepcional para los atletas de distintas generaciones que han podido disfrutarla.

Otro tanto, aunque con menor tiempo transcurrido, ocurrió con el velódromo Palma Arena, levantado en 2007, en la época de Jaume Matas que tantos dividendos proporcionó a políticos corruptos del PP y gestores de entonces doblando el coste del presupuesto inicial. Aunque el recinto deportivo obtuvo permisos puntuales para algunas competiciones, la UCI no lo homologó hasta el 2011.

Fuera del ámbito deportivo ha salido hace unos días a colación, gracias a la proposición no de ley presentada por la formación Mes per Menorca, el helipuerto del Hospital Mateu Orfila. Con casi once años de vida, resulta que solo puede ser empleado para casos de extrema urgencia puesto que no está legalizado al no reunir las medidas de seguridad exigidas. ¿Para qué se hizo un helipuerto en el Hospital si tiene un uso tan limitado y los traslados deben hacerse obligatoriamente a través del aeropuerto?. El mismo trabajo se duplica y el coste crece. Cuesta horrores entenderlo.