Archive for marzo, 2018

Observen el suicidio

miércoles, marzo 28th, 2018

Que si la insularidad, que si el influjo de la tramontana, que si la crudeza invernal de este territorio… son explicaciones sin base científica alguna a las que se recurre cuando aparece en la conversación el suicidio en Menorca.

Se trata de una de las principales causas de fallecimiento no natural que se registran año tras año en la Isla. Es, por tanto, decisiva en la elevada tasa que define a Balears como una de las comunidades españolas en la que más gente se quita la vida por desesperación ante la realidad a la que ya desisten enfrentarse. Son 8,8 personas por cada 100.000 habitantes las que se suicidan anualmente lo que supone dos suicidios a la semana en el Archipiélago y entre 15 y 20 tentativas, según datos de la Conselleria balear de Salud.

En Menorca se contabilizaron nueve suicidios el pasado año, aunque el número pudo ser mayor porque no se computan aquellas muertes de las que se tienen claros indicios de autolisis pero no las pruebas irrefutables para que así sean consideradas.

Este tipo de muerte violenta continúa como una cuestión tabú de la que no se habla y no se enfrenta por el dolor añadido que invade a la familia de quien ha optado por este trágico desenlace. Es por ello también que los medios de comunicación, como este, no publican aquellos casos que no admiten dudas.

Decidida a encarar el evidente problema, la Conselleria balear de Salud ha puesto en marcha este año el denominado Observatorio del Suicidio en Balears, una acertada iniciativa que pretende recoger en hospitales públicos y privados y centros de salud la información de las personas que se han quitado la vida o de las que se sabe con certeza que han intentado hacerlo.

Durante un año obtendrá datos estructurales para ayudar a identificar a los pacientes en riesgo suicida y, a partir de aquí, aplicar tratamientos preventivos que permitan reducir el número de víctimas. El Observatorio del Suicidio aparece como la herramienta fundamental para conseguirlo.

 

El efecto contrario al catalanismo

miércoles, marzo 28th, 2018

La deriva catalanista es una tendencia indisimulada de los partidos radicales de izquierda que comparten el ejecutivo en el Govern balear y el Consell Insular de Menorca en la presente legislatura. Los ejemplos son constantes, tanto como su admiracion y apoyo explícito, incluso físico, al controvertido proceso que ha llevado a Catalunya a una situación impregnada de surrealismo sin obviar que una parte importante de los catalanes han sido seducidos por una clase política incapaz de calibrar las consecuencias de sus actos. Incluso los gobernantes del Archipiélago ya han insinuado que Balears, a la larga, debería seguir una trayectoria similar.

Ese giro nada novedoso hacia el catalanismo -porque siempre formó parte de su ideario- acusado por los partidos nacionalistas de Balears, sin embargo está obrando un efecto muy distinto a sus intereses generales. Hasta ahora el carácter de las gentes de aquí, poco dado a pronunciarse públicamente, hacía que solo los responsables de las formaciones políticas de planteamientos opuestos y algunas asociaciones que defienden ‘lo balear’ por encima de todo o las peculiaridades de cada Isla, pusieran el grito en el cielo cada vez que otra muesca catalanista ganaba terreno en las islas.

Pero esa deriva ha comenzado a superar la moderación general de este territorio. Las redes sociales vienen llenas del rechazo a la extensión de la lengua y la cultura catalanas como identidades adoptadas que no propias de esta comunidad. La imposición del catalán en la sanidad pública es uno de los más claros ejemplos que está sacando a la gente a la calle para frenar esta iniciativa.

Esa movilización popular, que guarda cierta similitud con la mayoría silenciosa de Catalunya, presente y visible desde el avance del proceso como nunca desde la llegada de la democracia lo había hecho, supone un freno a los propósitos de las formaciones nacionalistas de las islas, que pueden verlo reflejado en las próximas elecciones. Es el efecto contrario al catalanismo.

 

Marihuana de dos o más grillados en Sa Naveta

viernes, marzo 23rd, 2018

«Venga, va, hoy nos toca Sa Naveta, ¿a qué no te atreves?». Esa pudo ser la conversación absurda que mantuvieron los dos adultos de Ciutadella -quizás fueron más- retándose el uno al otro, para atentar contra la construcción talayótica más célebre de la Isla y, probablemente, la más antigua de Europa. Con anterioridad ya lo habían hecho en Sa Bassa Verda y la batería de Punta Nati, aunque la trascendencia de su acción en Sa Naveta des Tudons va mucho más allá de la gamberrada inexplicable a cargo de estos individuos grillados.

Puestos a elucubrar, no sería nada extraño que hubiesen perpetrado el delito tras haber consumido unas buenas dosis de marihuana, lo que en ningún caso debería atenuar su delito continuado. Así lo dan a entender algunas de las palabras que escribieron en las rocas con esa caligrafía peculiar: «smoke weed» (fuma hierba) y «kush» (una de las variedades de la marihuana más demandadas en todo el mundo).

¿Qué puede motivar a una persona a dañar una construcción levantada más de 1.000 años antes de Cristo?. ¿Afán de protagonismo, quizás, ganar un supuesto prestigio entre los de su misma cuerda, quienes por lo visto, no han querido colaborar hasta ahora en la investigación policial?.

Si el Cuerpo Nacional de Policía, con el soporte de la Policía Local, consigue atraparlos, sería conveniente someterles de inmediato a un estudio psicológico profundo que permita dar con lo más parecido a una explicación, un argumento para justificar tamaño desaguisado. Quizás a partir de ahí podría establecerse algún protocolo de prevención ante comportamientos irracionales, disparatados.

La limpieza de las rocas puede llegar a costar 40.000 euros. Por tanto la condena debería incluir que los responsables se hicieran cargo de la elevadísima suma, además del castigo que dicte el juez por mucho que llegaran a mostrar arrepentimiento.

 

Rajoy y el mérito de la crisis

miércoles, marzo 21st, 2018

Cada vez que se evoca la reforma laboral impulsada y ejecutada por el Partido Popular a principios de 2012 sale a colación por parte del grupo de Mariano Rajoy el acierto de una batería de medidas que contribuyeron a la creación de empleo. Fue en cierto modo, el fármaco que inició la cura de la crisis a partir de liberar al empresario para que actuara sobre sus trabajadores como creyera más oportuno si con ello salvaba la empresa.

El despido se abarató impunemente y los salarios se vieron recortados hasta límites insospechados, quedando estancados desde entonces.

Fue el trabajador el que sacó a España de la crisis aunque la continúe padeciendo.

Los datos sitúan la recuperación de empleo como el hecho notorio que marca el avance del país con 611.146 nuevos afiliados a la Seguridad Social al término de 2017 en el que se han firmado hasta 21,5 millones de contratos, de los que más de 19,5 millones son temporales, lo que da una idea del grado de inestabilidad laboral. En todo caso, aún no se alcanzan las cifras anteriores a la crisis y todavía hay tres millones y medio de españoles sin trabajo.

Esos números, aparentemente sobresalientes, enmascaran otra realidad distinta pero irrefutable. En Balears, por ejemplo, podría interpretarse que la recesión pasó a mejor vida por la creación de empleo que potencia el crecimiento del turismo.

Pero se trata de un empleo precario, con contratos temporales que permiten rebajar el paro y, en muchos casos, a cambio de retribuciones menores que no alcanzan el salario mínimo interprofesional, como denuncian los sindicatos.

Por lo general las familias se han empobrecido debido a la inflación, al tiempo que se ha incrementado la precariedad y el permanente temor a perder el puesto de trabajo. Rajoy presume de haber sacado a España de la crisis, pero el precio lo han pagado otros. Lo pagamos todos.

 

La Guardia Civil y el pequeño Gabriel

viernes, marzo 16th, 2018

Aturdidos todavía por el atroz asesinato del niño Gabriel cuyo desarrollo ha guardado alguna similitud, por la incertidumbre y el movimiento social, con el no menos atroz del concejal del PP en Ermua, Miguel Angel Blanco, tanto el día a día como el trágico desenlace han acumulado detalles significativos que invitan a la reflexión.Desde la impudicia y el cinismo de la asesina durante las 12 jornadas de búsqueda del malogrado chaval, el despliegue de solidaridad sobre el terreno con cientos de personas llegadas de todas partes para ayudar, hasta la bondad elevada a la máxima expresión de la madre para olvidar a la «bruja», ha habido, además, otro apunte que ha pasado mucho más desapercibido.

Algunos de los guardias civiles que detuvieron a Ana Julia Quezada el domingo se derrumbaron instantes después cuando, tristemente, corroboraron que el bulto oculto en el maletero del vehículo de la mujer era el niño. La mínima esperanza que mantenían de hallarlo con vida se desvaneció después de incontables horas de desvelos y esfuerzo y no pudieron evitar abrazarse entre ellos para mitigar su pena y disimular sus lágrimas. Otro tanto hizo ayer el comandante de la UCO, Jesús Reina, en rueda de prensa, cuando se refería al pequeño Gabriel.

Entre los agentes que participaron en la operación había guardias jóvenes, quizás profesionales con poca experiencia en servicios de esta magnitud, siguiendo órdenes de sus mandos, pero por encima de todo eran personas con sentimientos que habían interiorizado el dolor, la angustia que les rodeaba.Contrasta esa manifestación espontánea de humanidad exhibida por miembros de la institución más valorada de este país con el trato deleznable que sufrieron los guardias civiles y sus familias en puntos de Catalunya tras su intervención el 1 de octubre. Aunque desproporcionada en algunos casos, ellos no eran los responsables. Los guardias son personas que cumplen órdenes y hacen su trabajo. Solo eso.

 

El vello púbico en el centro del debate

viernes, marzo 9th, 2018

Quizás Sant Lluís viviera ayer con más sensiblidad y atención el día de la mujer que en otras poblaciones de la Isla, pero resulta indiscutible que en el pueblo se ha debatido sobre la cuestión tangencial que ha supuesto la exposición de fotos de desnudos femeninos en la vía pública y el cartel anunciador de la fotógrafa Llum Clara.

De una u otra forma la mujer ha estado presente en las conversaciones a partir de cualquiera de las interpretaciones que ofrece la imagen elegida por la alcaldesa y una de sus concejalas en el pasquín promocional.

Y es que el propósito de la autora y, posiblemente, también el de la primera edil y su compañera de gobierno no era el que ha llegado a parte de la opinión pública más allá de la polémica municipal. Como bien comentaba un prestigioso abogado mahonés a propósito de la controversia generada, ¿qué se habría llegado a decir si la elección de ese cartel para promocionar el Día de la Mujer la hubiera hecho un alcalde del Partido Popular?. La imagen en cuestión invita a otras interpretaciones opuestas al mensaje que se pretende lanzar, el de la mujer como fuente de vida, en la jornada de la justa reivindicación por el fin de las desigualdades históricas y la percepción del género femenino como ornamento en según qué circunstancias.

Medio cuerpo desnudo con el sexo oculto tras una margarita de la que sobresale parte del vello púbico no parece una elección idónea en busca del reconocimiento global que se persigue en este día. Al menos, la fotografía ha ofrecido demasiada ambigüedad.

Nadie se escandaliza hoy por un desnudo femenino en cualquier situación. ¿Qué puede resultar más bello y artístico que un cuerpo armonioso al natural de un hombre o una mujer?.

Otra cuestión son los matices de la imagen y el lugar en el que se exhibe. Es bella la fotografía, pero más aceptación provocaría en una sala de exposición que en la misma calle.

 

Desear la muerte como libertad de expresión

viernes, marzo 2nd, 2018

Solo faltaba una sentencia condenatoria del Supremo contra el rapero mallorquín para dar más carnaza a quienes aseguran que en España la libertad de expresión está bajo sospecha por los últimos acontecimientos que, cuanto menos, han generado un debate comprensible. Son aquellos que comparan la situación con los lejanos tiempos de censura bajo la dictadura franquista cuando todo estaba sometido a juicio previo. Les falla la memoria.

Abierta la veda de la mofa hacia la Casa Real, los límites del humor mal entendido se han extendido hasta confundirlo con la ordinariez y la zafiedad. Vale todo y se mezcla todo. En España no hay libertad, dicen, porque no se puede cantar impunemente que se desea la muerte de un semejante, entre otras lindezas.

Debe ser un particular sentido de la gracia, pero uno continúa sin entender qué tipo de satisfacción obtiene el cómico, el cantante o el anónimo que se crece en las redes sociales bromeando sobre cuestiones que dañan sensibilidades a víctimas del drama, como el asesinato de un familiar en un atentado terrorista, por ejemplo.

Mucho de eso ha hecho José Miguel Arenas Beltrán, conocido como Valtonyc, quien en principio, debe cumplir tres años y medio de cárcel por delitos de enaltecimiento del terrorismo, calumnias e injurias graves a la Corona, y amenazas no condicionales en sus canciones.

Constatado está que el delito debe ser enorme y reiterado para que los jueces envíen a prisión a alguien. Por eso mismo resulta absolutamente desmesurado que este aprendiz de artista entre en una celda por muy despreciable que sea el contenido de sus canciones, que lo es.

No es la cárcel el lugar donde redimirá su pésimo gusto ni reflexionará sobre el efecto de sus mensajes. Sería más adecuado otro tipo de condenas que no le privaran de la libertad pero que le enseñaran a moderar sus letras y dejar de decir tantas estupideces y barbaridades.