Archive for noviembre, 2017

La Residencia y el tiempo perdido

lunes, noviembre 27th, 2017

No pensemos en el tiempo perdido, ni tampoco en el deterioro que ha provocado el paso implacable de más de diez años desde que la vieja Residencia Sanitaria Verge del Toro cerró sus puertas tras la inauguración del Hospital Mateu Orfila. Tampoco en el coste invertido ya en los estudios que han determinado, en esencia, el estado de conservación de la estructura para soportar la reforma, ni del gravamen económico que ahora tendrá esa adecuación, evitable de haber intervenido antes.

Consideremos que la crisis económica ha jugado un papel determinante en la inacción sobre este edificio de planta singular y ubicación estratégica en Maó, que forma parte del skyline de la ciudad a vista de puerto.

Los sucesivos gobiernos han elucubrado en torno al vetusto hospital sin saber exactamente qué hacer con él. Incluso el PP propuso transferirlo a la Seguridad Social, al contrario de lo que sucedió con Son Dureta, en Palma, cuyo uso futuro e intervenciones necesarias quedaron determinadas a poco de su cierre con dotación presupuestaria casi inmediata.

Ahora, cuanto menos, se sabe que la vieja Residencia seguirá resultando útil para la sociedad menorquina aunque sea a varios años vista porque no hay plazos definidos y las obras no serán visibles hasta 2019. Hay presupuesto para la rehabilitacion de fachada, cubiertas y estructura, y lo hay para introducir mejoras en el Centre de Salut anexo al edificio del que desaparecerá la pasarela que los conectaba.

La clase política ya se ha hecho la foto en la calle Barcelona donde se levanta el edificio y eso no deja de ser un compromiso tácito para tirar adelante con una reforma que no debería haberse postergado tantos años.

Falta definir cuáles serán sus usos, directamente relacionados con la dotación y el proyecto interior. En todo caso, la solución está en marcha y esa es una excelente noticia para acabar el año.

 

Lléveme en hora en el idioma que sea

miércoles, noviembre 22nd, 2017

Acumulamos los residentes en las islas horas, días enteros de presencia enlatada en los pájaros de hierro porque viajar por los aires en avión es una de las dos únicas alternativas de que disponemos cuando queremos salir de Menorca.

Por tanto, quien más quien menos ha experimentado situaciones de todo tipo derivadas del uso de este medio de transporte. Incomodidades físicas en las naves de las compañías low cost, retrasos eternos, cancelaciones, colas interminables, antipatía o indiferencia ante las reclamaciones, y también comportamientos de pasajeros que no destacan precisamente por su educación. Pocas veces, en todo caso -el que suscribe, ninguna- hemos presenciado que el comandante del avión obligue a abandonarlo a dos pasajeras y que, además, la mayor parte del pasaje aplauda esta controvertida decisión. Fue eso lo que ocurrió días atrás con las dos mujeres que volaban a Menorca en un avión de la compañía Vueling. A falta de su informe sobre lo sucedido solo conocemos la versión de la principal protagonista que recriminó airadamente a la azafata el hecho de que no entendiera el catalán en un vuelo que operaba entre Barcelona y Menorca y le pidiera que se dirigiera a ella en castellano.

Esa postura intransigente originó el episodio que se ha hecho viral en el que incluso ha tomado partido el ínclito expresidente de la Generalitat. Miren, uno quiere que el avión le traslade de un lado a otro en el horario previsto y con la mayor comodidad posible, independientemente del idioma que utilice la tripulación de vuelo, máxime si existe otro, en este caso, el español, que permitía la compresión de todos y también está aceptado en este trayecto.

Cualquier otra consideración, respetable si se hace con educación, significa generar un problema absurdo.

 

Entre turismo y residentes

martes, noviembre 21st, 2017

Mientras la clase política hace pasillos en la World Travel Market de Londres para tratar de garantizar la presencia de turistas en la Isla la próxima temporada, en dura competencia con la recuperación de los mercados egipcio, tunecino o griego, los menorquines residentes continuamos presos de la pérdida paulatina de vuelos, destinos y frecuencias.

Mientras Maite Salord y Marc Pons llaman a las puertas de todo tipo de compañías convencionales y low cost para que alguna se avenga a tomar la única ruta directa con Londres, interrumpida abruptamente por Monarch Airlines, los menorquines residentes solo disponemos de una -Vueling- para viajar a Barcelona con apenas tres o cuatro salidas diarias.

Mientras estos dirigentes, como los anteriores, batallan con escasa fortuna para conseguir la ansiada desestacionalización del turismo que viene a la Isla, los que vivimos aquí apenas contamos con vuelos directos a Palma, Barcelona y Madrid, un par de veces a la semana a Valencia y una a Bilbao. Eso es todo.

Mientras estos políticos y los de antes trataron de abrir rutas con Rusia y hacer crecer las de Francia y otros destinos, resulta que ahora que podemos viajar a Palma e Eivissa a un precio razonable, faltan aviones para cubrir la creciente demanda de plazas durante los fines de semana.

Sería del género absurdo objetar el necesario trabajo del gobierno de turno para mantener el principal y casi único sustento de la Isla que representa el turismo en la temporada estival. Es fundamental que insista en esta labor año tras año, lo que no debe ser óbice para que se emplee con la misma determinación en aras a mejorar las opciones cada vez más reducidas -y, salvo en la ruta balear, más caras- que nos quedan a los residentes para salir y entrar de aquí fuera de temporada. No puede ser que próximos a cubrir el segundo decenio del nuevo siglo retrocedamos en lugar de avanzar.

 

Alcohol y Proyecto Hombre

miércoles, noviembre 8th, 2017

No deberían extrañarnos los datos que advierten del incremento de la adicción al alcohol en la Isla a partir de las personas que se han dirigido este año al Proyecto Hombre en busca de ayuda. Que hayan sido cinco las nuevas peticiones en 2017, entre adultos y jóvenes, significa que existe una bolsa oculta de alcohólicos que aún no ha tomado conciencia de su problema.

Son especialmente significativas las opiniones vertidas hace unos días en este diario por la directora de la fundación en Menorca. Vanessa Gomila advertía, por un lado, de la baja percepción del riesgo que tiene la juventud respecto al consumo de alcohol sin valorar sus nocivas consecuencias que son comunes a las de cualquier otra droga. Y por otro, de un descenso en las políticas preventivas que deben emanar de las instituciones.

Se trata de una radiografía de lo más precisa a cargo de una profesional respecto al escenario que puede contemplarse en Menorca de forma creciente, año tras año, en las fiestas patronales de la Isla, sobre todo, y en las cenas de los estudiantes de instituto a final de cada trimestre.

El macrobotellón en la calle es, lamentablemente, una costumbre consentida en las celebraciones de los pueblos, a la que se agarran jóvenes y también adolescentes para iniciarse en el consumo sin tener que pasar por las barras de los bares donde los menores tienen prohibido adquirir el alcohol. Horas después aparecen las peleas producto de la alteración por el consumo de alcohol, y las borracheras con finales lamentables como hemos advertido este último estío.

A partir de la reflexión de la directora de Proyecto Hombre, sería conveniente entrar de lleno en la adopción de medidas drásticas que limiten el acceso descontrolado de los más jóvenes al alcohol en cualquier circunstancia, comenzando con las que apliquen los propios padres, por supuesto. El problema se manifiesta cada vez con más asiduidad pero tendrá consecuencias si no se actúa con prontitud y determinación.

 

Sainete catalán e inoperancia estatal

miércoles, noviembre 8th, 2017

Arrinconado, preso una vez más de los antisistema a los que se vendió su partido, la antigua Convergencia, para mantenerse al frente de la Generalitat, Carles Puigdemont protagonizó ayer un nuevo sainete para el recuerdo en el que amagó, se escondió y al final apareció para lavarse las manos. El problema es que ya las tiene demasiado manchadas como para exigir que el gobierno español, inútil para dar con ninguna otra solución que no sea la ley, le pase por alto el desaguisado que ha montado en Catalunya por mucho que al final el honorable president estuviera dispuesto a convocar elecciones.

Era esa la salida más plausible para salvar los muebles en la Generalitat, evitar la deshonrosa destitución de toda la cúpula que preside, impedir que sea el Estado quien las convoque y trazar un nuevo camino que persiga el mismo objetivo alimentándolo desde la reforma de la Constitución y no desde la sedición a la brava y en contra de la mitad de su propia población.

Ahí no encontró la respuesta que exigía, bien sea por la propia decisión del partido en el gobierno o bien porque los que le apoyan -Ciudadanos, fundamentalmente- se opusieron a echar el freno a la intervención en Catalunya y a llevar al president y sus consellers ante los tribunales.

Se trataba, en todo caso, de aplicar una solución extraordinaria para comenzar a resolver un problema extraordinario generado por los independentistas en el que unos catalanes, alimentados en una inquina injustificada hacia lo español, están enfrentados a los otros catalanes y aquellos lo están al resto de España.

En esta tesitura Rajoy, como máximo mandatario del país, no parece haber estado a la altura para evitar que, definitivamente, el conflicto se acomode en la calle con consecuencias imprevisibles pero nada halagüeñas. Algo más podía haber hecho para hallar otra vía que salve a Catalunya de la deriva que lleva aunque fuera a costa de aflojar la presión sobre sus lamentables gobernantes.

 

Roser Sánchez

lunes, noviembre 6th, 2017

Dentro de apenas cuatro meses se cumplirán nueve años del fallecimiento de la joven menorquina, Roser Sánchez, tras ser sometida a una intervención quirúrgica ovárica en el Hospital Mateu Orfila.

Fue el fatal desenlace que, sin embargo, pudo haberse evitado con la presencia de un cirujano vascular en el centro hospitalario para que abortara la tremenda hemorragia provocada en el quirófano cuando se lesionaron los vasos sanguíneos abdominales de la mujer. La paciente, además, no había sido informada de los riesgos que existían en la intervención llevada a cabo en un centro que no estaba preparado para atender una complicación como aquella.

Finalmente el aparato de la justicia ha reparado en lo económico -por decirlo de algún modo- aquella casuística desafortunada ya que nadie devolverá la hija, que entonces tenía 30 años, a sus padres. Lo ha hecho tras un larguísimo proceso en el que el juzgado civil ha constatado la mala praxis médica desarrollada en este caso después que el IB-Salut negara la indemnización solicitada a través de la vía contencioso administrativa.

Falló el IB-Salut en la negativa a admitir su responsabilidad y, posteriormente lo ha hecho su compañía aseguradora, Zurich, que ahora deberá abonar más de 300.000 euros a la familia por los intereses acumulados a la cifra que determinó el juez en la primera sentencia. La compañía, decidida a eludir el pago de la indemnización, se agarró a un resquicio procesal para recurrir aquel fallo que dejaba explícitos los errores cometidos en la intervención y la ausencia del especialista que habría evitado el fallecimiento.

Que esa cuestión procesal fuera el único argumento para ganar el litigio admitiendo así la responsabilidad del Servei de Salut de Balears deshumaniza todavía más este lamentable suceso que por fin ha llegado a su conclusión.

 

Colocar medallas y alzar la voz

lunes, noviembre 6th, 2017

Habituado a colocar medallas, presidir actos y reuniones protocolarias en representación del Estado y guardar un decoro consuetudinario a su cargo, Javier López Cerón se significó ayer alzando la voz en el acto de la Patrona de la Guardia Civil.

Si en anteriores comparecencias se había referido con énfasis a la unidad de España y al papel fundamental de las fuerzas y cuerpos de seguridad como garantes de las libertades y derechos de todos los ciudadanos, ayer fue más allá.

El que fuera comandante de la Base Naval de Maó cargó contra las instituciones insulares y balears, especialmente las gobernadas por los pactos de izquierda. Les reprochó que no condenaran el acoso ruin a los policías y guardias civiles destinados o comisionados en Catalunya, de la misma manera que habían elaborado con celeridad comunicados de reprobación por sus intervenciones en algunos de los colegios dispuestos para el referéndum ilegal.

Prescindiendo de la oportunidad de su discurso en una coyuntura tan alterada, su contenido ajusta una consideración de lo más real. Si algunas actuaciones de los agentes resultaron desproporcionadas por el uso de una violencia excesiva, en réplica al incumplimiento prolongado de la legalidad constitucional, también deberían valorarse las vejaciones sufridas por los agentes y sus familias durante los días posteriores.

Que una institución condene públicamente aquella intervención legitimada por su desmesura, en algunos casos, y boicotee actos de un cuerpo policial para exhibir su rechazo, es una postura con la que, seguro, muchos estarán de acuerdo. Sin embargo, pierde credibilidad si días después no hace lo propio con las vejaciones que recibieron los agentes y sus familias. Todos, unos y otros, son personas.

 

Sainete catalán e inoperancia estatal

domingo, noviembre 5th, 2017

Arrinconado, preso una vez más de los antisistema a los que se vendió su partido, la antigua Convergencia, para mantenerse al frente de la Generalitat, Carles Puigdemont protagonizó ayer un nuevo sainete para el recuerdo en el que amagó, se escondió y al final apareció para lavarse las manos. El problema es que ya las tiene demasiado manchadas como para exigir que el gobierno español, inútil para dar con ninguna otra solución que no sea la ley, le pase por alto el desaguisado que ha montado en Catalunya por mucho que al final el honorable president estuviera dispuesto a convocar elecciones.

Era esa la salida más plausible para salvar los muebles en la Generalitat, evitar la deshonrosa destitución de toda la cúpula que preside, impedir que sea el Estado quien las convoque y trazar un nuevo camino que persiga el mismo objetivo alimentándolo desde la reforma de la Constitución y no desde la sedición a la brava y en contra de la mitad de su propia población.

Ahí no encontró la respuesta que exigía, bien sea por la propia decisión del partido en el gobierno o bien porque los que le apoyan -Ciudadanos, fundamentalmente- se opusieron a echar el freno a la intervención en Catalunya y a llevar al president y sus consellers ante los tribunales.

Se trataba, en todo caso, de aplicar una solución extraordinaria para comenzar a resolver un problema extraordinario generado por los independentistas en el que unos catalanes, alimentados en una inquina injustificada hacia lo español, están enfrentados a los otros catalanes y aquellos lo están al resto de España.

En esta tesitura Rajoy, como máximo mandatario del país, no parece haber estado a la altura para evitar que, definitivamente, el conflicto se acomode en la calle con consecuencias imprevisibles pero nada halagüeñas. Algo más podía haber hecho para hallar otra vía que salve a Catalunya de la deriva que lleva aunque fuera a costa de aflojar la presión sobre sus lamentables gobernantes.