Archive for octubre, 2017

El chico pillo pero simpático

martes, octubre 10th, 2017

Defensa central de época, afamado futbolista de palmarés excepcional, y aún más célebre si cabe por haberse unido a la estrella colombiana del pop con movimiento de cadera tan sugerente como inverosímil, Gerard Piqué continúa mirándose al ombligo con dudosos resultados.

Es el coloso zaguero del Barça un tipo listo. Asocia a su talento en el campo una visión empresarial que quizás algún día le acerque a la presidencia del club, como parece su objetivo.

Sin embargo esa astucia natural junto al porte autosuficiente del chico pillo pero simpático de la clase no le bastan para convertir la viveza en inteligencia. Si además de listo fuera inteligente Piqué no caería en la tentación que le lleva a ser vilipendiado cada vez que su entorno parece más apaciguado. Aunque a él le afecte poco o nada sí puede interferir en el equipo en el que juega y, especialmente, en la Selección Nacional de la que oposita para acabar saliendo a gorrazos cualquier día.

En sus comparecencias ante los micrófonos Gerard combina lágrimas con la misma espontaneidad con la que habla de libertades, represión y democracia.

El miércoles, tras haber encendido el domingo un nuevo fuego por su posición respecto al proceso catalán, quiso demostrar que está por encima del bien y del mal respondiendo a la prensa durante más de media hora. Loable ejercicio de transparencia, por tanto, al que sin embargo le faltó la respuesta fundamental. Se negó a decir si quería o no la independencia pero aseguró que un separatista puede jugar perfectamente con España. Y ahí perdió todo argumento para justificar su posición.

Si Piqué es independentista se trata de su elección, tan respetable como la del que no lo es. Pero en ese caso, su continuidad en la Selección Española que representa al país del que pretende salir carece de todo sentido por más que sea uno de los mejores centrales del mundo.

 

Catalunya, entre franquismo y libertad

jueves, octubre 5th, 2017

A principios de los 70 había represión en Catalunya. Yo era apenas un niño con pantalón corto en el más crudo invierno barcelonés y no entendía nada. Cuando paseábamos por la calle Pelayo el único propósito era llegar cuanto antes a la calle Petritxol para tomarme un suculento suizo a rebosar de nata y chocolate en la granja La Pallaresa, todo un clásico. Pero mi madre ralentizaba el paso y nos ocultaba en el mostrador de las tiendas en cuanto veíamos de lejos a los policías vestidos de gris con porras y cascos hacia las Ramblas y se oía a los manifestantes en la plaza Catalunya.

En el colegio San Gabriel, al final de la Gran Vía en el barrio del Besós, un profesor catalán -Serra, se apellidaba- reunía a los que conocíamos el idioma para intercambiar expresiones. Lo hacía en voz baja.

Han pasado 45 años de aquella época en blanco y negro en la que la dictadura arrinconó la cultura catalana y obstruyó el idioma, tanto como limitó las libertades. Pero todo ha cambiado para bien. Es mucho el tiempo transcurrido y España es hoy un estado de derecho en el que la libertad la garantiza la ley.

La realidad actual dibuja, sin embargo, la división en la sociedad catalana a causa del empeño y el adoctrinamiento de las fuerzas nacionalistas que han impuesto a la brava el proceso para la desconexión de España, porque ese y no otro es su objetivo, por más que lo camuflen en la demanda de democracia y derecho al voto para ganar adeptos.

Es por eso que resulta ignominioso y desvergonzado que agitadores de los partidos independentistas y sus acólitos osen comparar aquella época con esta o acusen al gobierno de franquista. Será inmovilista o inútil para hallar otra salida, pero no dictatorial ni represivo en la aplicación de las leyes. Son los mismos que reciben bochornosamente con vítores al proetarra Arnaldo Otegi y llaman fascista al mismisímo Joan Manuel Serrat, icono del mejor catalanismo, por posicionarse en contra del referéndum. A esa paranoia han llegado.