Archive for Junio, 2017

Criticar el donativo, valorar el beneficio

Martes, Junio 20th, 2017

Hace 13 años el empresario, Antonio Gomila, asumió la presidencia del Sporting Mahonés para sorpresa general. Su único propósito, dijo, fue hacer algo por el bien del club y la ciudad.

La mayoría sospechó que su repentino ingreso en un mundo tan alejado de su actividad profesional perseguía asegurarse la construcción de la futura ciudad deportiva de Bintaufa. Lo cierto es que el constructor saneó la economía de un club en declive, adecentó el Estadio Municipal que se caía a trozos y construyó una plantilla que disputó dos fases de ascenso a Segunda B después de años de ostracismo. Se desconoce qué rédito obtuvo Gomila más que la inversión a fondo perdido de cientos de miles de euros pero sí se sabe que la afición disfrutó y el club renació.

Se desconoce igualmente ahora si existen otros intereses espurios en Amancio Ortega con su donación a la Sanidad Pública de 320 millones de euros para renovar equipos de diagnóstico y tratamiento de cáncer. Es posible que a través de su fundación, el creador de Inditex obtenga mayores beneficios fiscales después de tamaño gesto de filantropía.

Esa opción ha llevado a varias asociaciones de usuarios del país a criticar y oponerse a la donación indicando que ese gasto debe correr de parte de la Administración e instan al empresario a que contribuya al erario público de forma proporcional a sus beneficios.

El líder balear de Podemos, Alberto Jarabo, incluso, ha llegado a decir que se trata de «una limosna de millonario». Quizás preferiría que se la llevara a un paraíso fiscal. Cualquier ventaja añadida que obtenga el empresario gallego será nimia en comparación al efecto que va a tener su ayuda en los hospitales nacionales.

Es un error lamentable criticar al presunto benefactor en función del provecho que pueda obtener este al realizar un donativo en lugar de valorar, por encima de todo, el beneficio tangible que representa su ayuda.

 

Misericordia para el Partido Popular

Lunes, Junio 19th, 2017

Ha hecho olvidar las políticas de derecha de sus antecesores y hace tiempo que no se oyen comentarios sobre problemas, la gente está tranquila, no hay debates ni habladurías en la calle como sí las había antes». Esta es la opinión subjetiva de una votante de Alaior, de Podemos, en las últimas elecciones generales al respecto de su alcaldesa, Misericordia Sugrañes, nueva mujer fuerte del Partido Popular en Menorca.

Algo tendrá la abogada catalana para haber salvado los muebles del descalabro popular en los últimos comicios municipales y autonómicos. Y es que más allá de la batalla diaria que mantiene con la oposición, a la que dio vida con la presunta licencia acelerada de Son Bou, Sugrañes sabe lo que se hace en la política local y se mueve con determinación en el Parlament.

Bajo esas circunstancias difícilmente iba a encontrar rivales para ascender al primer peldaño del Partido Popular en la Isla cuando se postuló para el cargo, en aras a la reconquista del Consell Insular, su nuevo objetivo. Quienes tenían intención de hacerlo cambiaron rápido de opinión.

Detrás de esa apariencia de ejecutiva ‘pija’, sobresale una mujer cercana que derriba barreras en la distancia corta con una facilidad encomiable para empatizar tanto con afines como con menos afines. Es el fruto del carácter abierto y los años de experiencia en los que su exigencia le ha llevado al triunfo en Alaior, pese a la alianza en su contra, y en las listas autonómicas.

El reto que tiene por delante ahora es otro muy distinto porque deberá darse a conocer al resto de la Isla, impulsar la renovación de las juntas locales y construir un proyecto que case con sus ideas de dinamización y progreso. Le quedan dos años intensos para lograrlo y mucho trabajo si consideramos la multiplicidad de cargos en la que se encuentra inmersa.

 

Sant Joan, ejercicio de riesgo

Viernes, Junio 2nd, 2017

De continuar con estas desproporciones, acudir a disfrutar de las inimitables fiestas de Sant Joan en Ciutadella se va a convertir en un ejercicio de riesgo en función de la excesiva concentración de personas en el casco antiguo de la ciudad.

Los datos estadísticos oficiales ofrecen una transformación preocupante en apenas un decenio, no ya por el aumento constante de jóvenes y no tan jóvenes llegados de Mallorca y Catalunya, preferentemente, ante la fama de Sant Joan, sino porque ese incremento no se ve acompañado por una dotación policial que se ajuste a la demanda.

Resulta sorprendente que la Policía Local de Ciutadella tuviera más agentes disponibles para dar cobertura a las fiestas en 2009 -70 agentes- que en el año 2016 -47. En 2006 el pico de población insular el 24 de junio se incrementaba en 11.818 personas, que en buena lógica, acudían a disfrutar de la celebración de Ciutadella, mientras que para dentro de un mes la llegada de visitantes estará próxima a los 30.000, según las plazas ofertadas por las navieras y las compañías aéreas.

A simple vista se trata de casi el triple de asistentes a la gran fiesta en poco más de dos lustros. En ese tiempo, paradójicamente, los efectivos de la Policía Local se han reducido cuando debería haber sucedido todo lo contrario. La situación se parchea con la llegada de los refuerzos de otros municipios, que en ocasiones, deben cubrir hasta 14 horas de trabajo. ¿Puede resultar efectivo?

La Policía Nacional se ve reforzada con los agentes de la UPR, hay más efectivos de Protección Civil y Cruz Roja, y se mantiene, no sin dificultades, la aportación impagable de los voluntarios. Pero el crecimiento de la población festiva en Sant Joan merece una presencia profesional ante los incidentes inevitables que puedan aparecer. El riesgo existe.