Archive for Diciembre, 2016

La navidad de Iñaki Ellakuria

Miércoles, Diciembre 28th, 2016

El bárbaro atentado terrorista ocurrido en el centro de Berlín el pasado lunes acabó con la vida de 12 personas e hirió a otras 48, entre ellas un joven español, bilbaíno, que se encontraba residiendo temporalmente en la capital alemana gracias a una beca Erasmus.

El camión, conducido por un presunto miembro del ISIS, todavía no detenido, arrolló a hombres, mujeres y niños que disfrutaban de uno de los hermosos mercadillos navideños que saben montar en aquél país. Iñaki Ellakuria fue el único español que, en este caso, padeció la sinrazón del terrorismo que destroza las vidas de los asesinados y las de sus familiares sin que nada pueda repararlo.

Ellakuria, que se recupera de una fractura de tibia, peroné, tobillo y cadera, vivirá para contarlo. De hecho, relató la aterradora experiencia del atropello en su cuenta de Twitter.

En esa misma red social el joven vasco había significado con anterioridad su reconocimiento a Arnaldo Otegi, condenado por pertenecer a ETA, el rechazo a la detención de los navarros de Alsasua que apalizaron a dos guardias civiles de paisano, lo que interpretó como una venganza de la Benemérita, o la justificación del uso de las armas en la lucha por el poder, entre otras lindezas.

Abertzale, defensor de la independencia del País Vasco como una opción respetable, es muy posible que haber presenciado y olido la muerte a su alrededor, además de ser otra víctima del terror, contribuya a modificar la perspectiva que tenía hasta ahora en cuanto a la lucha armada o a su admiración por Otegi.

Ellakuria y su familia van a vivir unas fiestas que incorporarán, seguro, un plus de alegría porque valorarán que un metro más a la derecha o a la izquierda habría supuesto un drama irreparable para todos ellos. Es –debe serlo– una lección de vida para su futuro cuando piense que ETA, a la que defiende, dejó sin navidades a 859 personas y a sus respectivas familias para siempre.

La conciliación y el horario religioso

Miércoles, Diciembre 21st, 2016

Fátima Báñez, ministra de Empleo y Seguridad Social, reveló el lunes que el Gobierno se plantea medidas para la racionalización de horarios laborales que repercuta en el beneficio de la conciliación laboral y familiar de los trabajadores. El objetivo final es que la jornada concluya, como muy tarde, a las 18 horas. Esta demostrado estadísticamente que fomentar esa armonía entre horas de trabajo y de familia mejora la productividad.

Comenzar más pronto y comer en menos de 60 minutos para salir antes del lugar donde se pasa la mayor parte del día. La propuesta, a simple vista, no puede resultar más sugerente si consideramos la ventaja que supone contar con más tiempo para dedicárselo a uno mismo.

La racionalización horaria, no obstante, implicaría modificar hábitos tradicionales muy propios de los españoles que nos distinguen de la mayor parte de otras naciones europeas. Se trataría de adelantar la cena e irse a la cama más temprano, fundamentalmente.

Confieso que la emoción me embargó cuando escuché a la ministra explicarse con una determinación plausible para reabrir un debate que ya ha sido puesto sobre la mesa en otras ocasiones con dudosos resultados. Disponer de parte de la tarde para ir al gimnasio, tomar un café o un vinito con tranquilidad, hacer un curso, compartir espacio y tiempo con la familia, ver una película en casa, acomodarse con calma en el sofá para atender al partido de la Champions, o simplemente tener la opción de acogerse al dolce far niente, que dicen los italianos.

Esa emoción, no obstante, resultó efímera para los que, como el que suscribe -adscrito al gremio de periodistas- estamos sujetos a un horario con ciertas connotaciones religiosas, es decir, empezar a la hora que Dios manda y acabar a la hora que Dios quiera. Difícil, por tanto, que esa racionalización nos alcance, aunque sea una estupenda iniciativa para los demás.

«El impostor»

Miércoles, Diciembre 21st, 2016

Javier Cercas publicó hace dos años «El impostor», un trabajo completo, aunque un tanto farragoso, que recorría la insólita historia de Enric Marco, un pícaro afincado en Barcelona que se hizo pasar por superviviente de un campo de concentración nazi y llegó a presidir la Amicale de Mauthausen de España. Dio conferencias y conmovió incluso a los parlamentarios en el Congreso en el homenaje a los republicanos españoles deportados por el III Reich. Todo era una farsa, como otros episodios de su apasionante existencia, desenmascarada en 2005.

Ese gran mentiroso, crédulo de sus propias fábulas, guardaría relación con Fernando Blanco, el padre de Nadia, la niña que padece una enfermedad rara, con pasado delictivo en Menorca donde dejó colgado a más de uno tras su ingreso en prisión por estafar 120.000 euros a la empresa para la que trabajaba.

Blanco, que transitaba por Maó vestido como un guerrillero a lo ‘Che Guevara’, en un deportivo, con un reloj Tag Heuer en su muñeca, tras ser despedido en 1997, puede haberse lucrado a costa de exponer a su niña por medios de comunicación y recaudar donativos de gente de buena fe.

Quien lo conoció en la Isla no se sorprende por el escándalo que le acecha aunque la enfermedad de Nadia sea real más allá de las mentiras que ha contado. El uso de ese dinero para sus propios fines explicaría su desvergozado nivel de vida mientras lanzaba campañas de ayuda periódica para su hija.

Convendrá que el juicio paralelo al que ya está sometido no adelante a la investigación judicial por más que los indicios sean reveladores. Pero el caso de este otro presunto impostor, de confirmarse, dejaría en paños menores al de Enric Marco por su ruindad. La conmoción general también debería servir para hacer reflexionar a quienes conocían su pasado y no lo advirtieron y al periodismo más mediático que ‘tragó’ sus supuestas mentiras sin contrastarlas y propagó la corruptela.

Bauzá y la añoranza de los focos

Lunes, Diciembre 5th, 2016

José Ramón Bauzá ha terciado en las batallas domésticas del Parlament con su aparición estelar de hace dos sábados en el Parc de la Mar. El anuncio de su asombrosa tentativa para recuperar cuanto perdió en las últimas elecciones autonómicas ha sacudido los cimientos de su partido y, a la par, fabricado nuevas expectativas a la amalgama de formaciones que lidera Francina Armengol -de aquella manera- para gobernar en el Archipiélago. Un PP sometido a más reyertas intestinas elevaría las opciones de esa izquierda supuestamente plural en los próximos comicios.

Que Bauzá pretenda recuperar la presidencia del PP balear y la del Govern después de hallar acomodo en el Senado para prolongar su carrera política entra en el terreno de lo absurdo. Aseguró tras el batacazo de 2015 que estaría en las duras y en las maduras y que se mantendría en la bancada de la oposición. Pero la corriente crítica que le brotó en las narices tras la debacle electoral en la que perdió 15 diputados y la mayoría de las ciudades más grandes de las islas, le hizo pactar la abrupta salida hacia Madrid por designación de sus diputados afines en el Parlament.

Ahora, su manifiesta voluntad de retorno ha provocado primero sorpresa y después indignación entre los miembros de su propio partido, que poco a poco van mostrando el rechazo frontal al líder caído. En Menorca los consultados por este diario se han mordido la lengua, en la mayoría de los casos, aunque su posición se adivinaba clara. No le ha bastado al farmacéutico con el sillón del Senado porque los focos que tanto le gustaban ya no le apuntan en las comparecencias. Ya no es el centro de atención, ya no puede defender su errónea política lingüística o educativa que condenó al partido al fracaso. Bauzá es ahora víctima de la atracción por el poder del que disfrutó con una mayoría absoluta. Seguro que el recuerdo de sus buenos momentos le pesa, pero mejor que recuerde los malos y se deje de aventuras.

 

Mario Delgado Barrio

Viernes, Diciembre 2nd, 2016

Ya nada será lo mismo sin Mario Delgado entre nosotros. Las tertulias de fútbol, las citas gastronómicas, las miradas cómplices o las alabanzas inofensivas ante una manifestación de la belleza femenina no podrán encerrar aquella espontaneidad noble y sincera que caracterizó a esta persona de talla superior.

Embutido en su traje de campaña verde, botas por encima de la pernera y sonrisa habitual en el rostro, crucé mis primeras palabras con él 30 años atrás en el despacho que ocupaba en el antiguo cuartel de la Explanada de Maó. Lucía entonces el mismo talante cercano con el que horas después se plantaba ante el micrófono, en bermudas, y soltaba un discurso como portavoz del Sporting Mahonés en el mismo césped frente a los aficionados en la presentación del equipo de Segunda B.

Entusiasta enérgico y conciliador, fue poseedor de una sensibilidad extraordinaria que le conducía a la emoción indistintamente ante los micrófonos y las cámaras que tanto le gustaban como en una conversación entre amigos. Porque Mario no era un hombre con dobleces, sino la misma persona en cualquier lugar y circunstancia, que defendía su pasión por el Atlético de Madrid, los toros, el cine o la buena gastronomía, acuñada desde su Navarra natal que tanto adoraba, lo mismo que Madrid o Menorca, donde ha pasado la mayor parte de su vida por deseo propio y de su familia.

Mario Delgado ha transitado por esta vida como un triunfador, porque triunfador es aquel que deja una huella imborrable en cuantos han tenido la fortuna de compartir con él espacio y tiempo.

Los campos de fútbol de la Isla que tanto frecuentaba echarán en falta su figura a partir de ahora. En todo caso, se marcha con el reconocimiento en vida de cuantos le disfrutamos y tanto le echaremos a faltar.