Archive for Octubre, 2016

Acoso escolar y familia

Martes, Octubre 25th, 2016

Juego de niños con belicosidad desmedida en torno a una pelota, como ha sucedido toda la vida en los colegios, o agresión múltiple agravada por un proceso anterior de acoso escolar. El triste suceso en una escuela de Son Roca, sobre una niña de 8 años, sea por una u otra causa, ha propiciado un nuevo debate sobre el bulling en los centros escolares. Las denuncias de los padres en los juzgados, de un tiempo a esta parte, han propiciado la implantación de protocolos que deben prevenir y actuar sobre la crueldad de unos escolares con otros, aunque no acaben con ella.

La educación paterna es la primera medida preventiva para acabar con esta lacra que desprecia el respeto por los semejantes en función de una personalidad menos acusada o el aspecto físico, causa de mofas insoportables.

El episodio palmesano, profundamente mediatizado por la resonancia nacional que ha tenido, debería ir mucho más allá del informe que ha elaborado la Conselleria de Educación. Asegura el Govern, tras dos semanas de investigación, que fue una riña sin malas intenciones en la que la niña resultó peor parada porque era la que se había apropiado del balón con el que habían jugado un partido de fútbol. Pero la expulsión de 3 y 5 días a los niños implicados se antoja un castigo insuficiente para que tomen conciencia de su mal comportamiento.

Estas conclusiones chocan con la actitud de la familia de la menor, empecinada en buscar otra resolución, por lo que se ha puesto en manos de un afamado abogado que, seguro, pedirá condenas e indemnizaciones.

Están en su derecho, a partir de la información que puede haberles servido la pequeña sobre su situación en clase y en el patio aquel fatídico día. En todo caso la más perjudicada va a ser ella misma, tanto si regresa al colegio como si sus padres la llevan a otro. Las secuelas físicas en su cuerpo -golpes y rasguños- quedarán en el olvido, no así el trauma armado a su alrededor al que está contribuyendo su propia familia.

La jura de bandera y el respeto

Viernes, Octubre 14th, 2016

Desde los añorados tiempos del Menorca Bàsquet pocas manifestaciones políticas, culturales o deportivas tienen la capacidad de seducción para reunir a más de un millar de personas en un solo acto celebrado en esta Isla.

La jura de bandera programada el domingo en la Plaza Explanada de Es Castell la tuvo. Fue una escenificación vistosa a cargo de civiles conducida por militares, esas gentes que despiertan tanta inquina en ciertos sectores de la izquierda más radical, todavía empecinada en asociar el uniforme con la dictadura pese a la profunda desmantelación y pérdida de relevancia experimentadas por el Ejército en las últimas dos décadas.

No hubo ofensas, menosprecios, ni politización más allá de las pinceladas patrióticas que incorporó el comandante jefe de Balears en su discurso.

Solo fue una muestra de adhesión popular a un símbolo con el que unos se identifican porque representa la unidad nacional y otros desprecian porque huyen de ella.

Esa es, esa debería ser, la libertad de cada uno que finaliza cuando invade y torpedea la de los demás.

La jura de bandera fue un acto abierto y libre que tuvo una aceptación indiscutible en función de su asistencia si se coteja con otras concentraciones en las que aparecen, fundamentalmente, sus organizadores y grupos reducidos de afines, aunque todas merecen el mismo respeto.

No se trata de magnificar lo que hacen unos y minimizar lo que hacen otros, pero sí es necesario apelar al respeto que no casa con la descalificación como han batallado en los comentarios de nuestra web a lo largo de la semana, muchos de ellos sin publicar debido a sus insultos.

Los mismos que apuestan por otro modelo de estado y rechazan la nacionalidad que aparece en su DNI argumentando que éste les oprime y cercena sus libertades son los que descalifican y menosprecian las de quienes piensan diferente a ellos. ¿En qué quedamos?

Una isla de niños y personas mayores

Martes, Octubre 11th, 2016

Cae el otoño a plomo en la Isla aunque las cálidas temperaturas hayan camuflado, por ahora, la estación de la melancolía por excelencia. Pero está aquí. ¡Vaya si lo está!, con todo lo que supone para los menorquines residentes.

Se percibe sin disimulo no solo porque el día se acorta sino porque desaparece el flujo de turistas que han coloreado y saturado, en ocasiones, el ambiente estival en la geografía insular. De repente perdemos, como siempre, la mayoría de conexiones aéreas más allá de nuestro perímetro menguando todavía más nuestra capacidad de movimiento con vuelos limitados y caros para las economías domésticas. Hasta resulta más económico volar a Madrid con escala en Palma que hacerlo directamente desde la Isla.

Sin embargo, donde más se aprecia la estación otoñal es en la marcha de la generación perdida, esa comprendida entre los 18 y los 25 años formada por cientos y cientos de jóvenes que abandonan la Isla para cursar estudios universitarios o a la caza de un primer empleo.

Ese éxodo forzado por las circunstancias, que en muchos de los casos supone un viaje sin retorno porque los que se marchan no volverán ante la ausencia de alternativas laborales, formativas o de ocio, está convirtiendo a Menorca en un territorio poblado por niños, adolescentes y personas de edad cada vez más avanzada. Antiguamente la mayoría de jóvenes volvían a su Isla al acabar la carrera. Hoy ya no es así.

La juventud se marcha, ya no encuentra lo que necesita en un Isla extraordinaria para disfrutar de unas vacaciones, volcada hacia el turismo, pero cortísima en ofertas de trabajo para aquellos universitarios con aspiraciones de abrirse camino en la rama que hayan elegido.

La población menorquina envejece y su recambio profesional escasea.

Fiestas de Gràcia, ruegos y soluciones

Jueves, Octubre 6th, 2016

Transcurridas tres semanas de la tragedia que planeó sobre el epílogo de las fiestas de la Mare de Déu de Gràcia, de Maó, resurge el debate a partir de los graves accidentes ocurridos durante el último jaleo del día 8 y a su conclusión.

El final feliz de aquellos siniestros sufridos por dos chicas jóvenes de la ciudad golpeadas por caballos, además de otros seis heridos, es en todo caso, un punto de partida adecuado para evaluar las causas y aplicar soluciones preventivas que reduzcan las posibilidades de un nuevo atropello en el futuro.

El equipo de gobierno desligó el más grave de los dos accidentes, del acto festivo central de la plaza en una apreciación, cuanto menos, discutible en el ámbito de diversión en el que se encontraba la ciudad. Sin embargo, el día después la alcaldesa, Conxa Juanola, admitió que la próxima junta de seguridad abordaría lo sucedido y posiblemente, la conveniencia de limitar el número de caballos y jinetes en la qualcada, asegurar la preparación de éstos para fortalecer la seguridad de la fiesta, y al mismo tiempo, conseguir ajustarla más y mejor a los horarios establecidos en cada uno de sus actos.

Las manifestaciones de Juanola, que revelaban una lógica aplastante después del tremendo susto, han sido cuestionadas  por la oposición en el último pleno celebrado ayer asegurando que incrementaron la tensión y la crispación ante aquellos hechos y resultaron imprudentes (?).

Si entonces el Partido Popular guardó un oportuno silencio evitando la politización de un suceso que pudo acabar en drama irreparable, este reciente ruego a la alcaldesa para que sea más moderada en el futuro, invita a pensar lo contrario. Habría sido, mucho más adecuado, en lugar de cuestionar aquellas declaraciones naturales, plantear propuestas encaminadas a buscar soluciones.

La residencia y son Dureta

Jueves, Octubre 6th, 2016

Continúa enhiesta e imponente la antigua residencia sanitaria de Maó en lo que a su arquitectura externa se refiere. Su perfil,  la fachada delantera que da a la calle Barcelona y la trasera que corona el puerto de Maó desde cualquier posición, se mantienen como vestigio del que fuera uno de los puntos de concentración más importantes de la Isla durante décadas, ahora convertido en una enorme china en el zapato de los diferentes gobiernos que han desfilado por los órganos de decisión desde que cerrara sus puertas hace diez años.

Posición estratégica en la ciudad, regalo visual por las perspectivas que ofrece a la bahía, habría sido una seductora inversión para la empresa privada vista la inoperancia de la gestión pública.

Pero transcurrido ese decenio, la antigua Residencia Virgen de Monte Toro solo conserva esa estampa vertical y característica desde fuera mientras dentro su degradación la han convertido en comidilla de supuestos fantasmas, nido de ratas y espacio para ‘okupas’.

La última acción institucional, según declaró la presidenta del Govern en el último debate del Parlament esta semana es que su departamento de arquitectura «está trabajando para conocer el estado de la edificación y poder calcular las inversiones y posibilidades para revertir su estado», que es «ruinoso y genera complicaciones».
Ajustada descripción sino fuera porque ya es suficientemente conocida por todos debido al desamparo al que han sometido al edificio desde su clausura.

Un abandono que no ha sufrido el antiguo Hospital de Son Dureta.

Ese es el argumento para evitar la inevitable comparación con el antiguo Hospital de Palma, al que el Govern va a destinar en 2017 119 millones de euros para su rehabilitación. Si esa cantidad proporcional se hubiera invertido en la Residencia durante los primeros años tras su cierre se habría evitado, seguro, el actual deterioro que hipoteca cualquier intervención sobre ella.