Archive for septiembre, 2016

El uniforme y su aprobación general

miércoles, septiembre 21st, 2016

De vez en cuando conviene poner en valor el trabajo de quienes velan por nuestra seguridad en todas las circunstancias, tanto cuando su presencia se hace notar en grandes sucesos como cuando trabajan por ella en tareas más preventivas, menos visibles pero, seguramente, a la larga igual de trascendentes.

Los hay –muchos- que le tienen inquina al uniforme, sea verde, azul o caqui porque idealizan una sociedad imposible como si el mundo en que vivimos tuviera que ver con un parque temático del tipo Eurodisney. No es así. Un estado de derecho precisa fuerzas de seguridad, en la misma medida que no puede prescindir de un cuerpo de bomberos con la dotación material suficiente, policía local, Protección Civil o Cruz Roja.

Sin embargo, cuando la desgracia nos pasa más cerca que de costumbre, cuando el alcance del desastre próximo depende de la profesionalidad y el arrojo de todos esos hombres y mujeres de uniforme entonces sí, entonces la aprobación y el reconocimiento se generaliza a partir del temor, del susto experimentado.

El trabajo de los bomberos del Consell, de los profesionales de Ibanat, de la Guardia Civil, Policía Local de Es Mercadal, Protección Civil, Cruz Roja y 061, la ejemplar coordinación de todos ellos en las tareas de extinción, evacuación y atención permitió que ahora no estemos lamentando una catástrofe humana y material más allá del desastre natural que han supuesto las 37 hectáreas devastadas por el fuego el martes en el Arenal d’en Castell.

En una noche interminable con las llamas rodeando cientos de casas y personas resultó aleccionador presenciar la determinación de todos ellos, cada uno en su lugar, para comprender su presencia. Es justo reconocer, como se ha hecho, su papel fundamental durante las horas interminables del suceso. Así debería ser siempre.

La triste ingenuidad de la madre muerta

sábado, septiembre 3rd, 2016

De la alegría que desbordaban las líneas escritas por la madre en su libro, ingenuamente convencida de que su hijo había salido del túnel de las drogas, al terrible suceso del pasado viernes en Son Blanc apenas han transcurrido siete meses. Después de un calvario prolongado durante casi tres lustros, el final no pudo reunir más crueldad, más tragedia para una familia abruptamente mutilada y marcada de por vida por este drama del todo irreparable.

Ella, emprendedora y entusiasta, que tanto había peleado por la desintoxicación de su hijo, acabó apuñalada por él mismo, muerta, yaciendo en sus brazos en el chalé de su isla paradisiaca.

El tamaño de esta catástrofe no admite ningún consuelo porque no lo hay. Cuanto menos, sin embargo, puede servir para ejemplarizar las consecuencias extremas de una adicción fatal, asquerosa, que destrozó la mente de este joven iniciado con los porros cuando solo tenía 13 años hasta el punto de preferir morirse a dejar de fumarlos, como relataba su madre en el libro.

No me cuenten los efectos terapéuticos de las drogas blandas, ni me vengan con la apología de sus bondades para justificar la defensa de quienes piden su legalización. Está demostrado y defendido por especialistas que tratan con la delincuencia juvenil y su relación con las drogas que el consumo de marihuana supone el acceso, la entrada al mundo de las sustancias estupefacientes de consecuencias nocivas. Claro que muchos se quedan en la hierba y no van más allá, pero no es menos cierto que la sociedad está plagada de adolescentes y jóvenes que, a partir de esos primeros «petardos» exploran otro tipo de narcóticos y acaban siendo víctimas de una adicción fatal.

Cuando alguien debata o dude sobre el tema, hijos o padres, tengan como referencia a Mayte Blanco Garrido, la madre muerta por su hijo adicto a la marihuana.

Ciutadella no es el Bronx

jueves, septiembre 1st, 2016

Ciutadella no es el Bronx, como apuntan comentarios tendenciosos en las redes sociales, por más que los sucesos se repitan, especialmente, durante la época estival y se vean reflejados en los medios de comunicación gracias, en parte, a la plausible transparencia que emana de la Policía Local.

El aumento de la población que tiene su reflejo en las zonas de ocio -la de Es Pla, por ejemplo, es la mayor de la Isla-, se suma a la delincuencia habitual de la ciudad, probablemente más alta que en otros rincones de la Isla, relacionada en muchos casos con el trapicheo de drogas, lo que deriva en un caldo de cultivo propicio para que se den incidentes con frecuencia. Así ha sucedido en las últimas semanas de agosto, de mayor presión demográfica en la ciudad.

Es el resultado de la diversión con desenfreno mal gestionado a cargo de adolescentes y jóvenes, de dudosa educación, y el consumo excesivo de alcohol y otras sustancias que se expanden durante el verano en la Isla. La razón de los sucesos que aglutinan violencia, preocupación y molestias a los vecinos se halla, en gran medida, en la falta de dotación policial para dar cobertura a un término municipal preñado de urbanizaciones. Ese incremento de población se refleja en más accidentes de tráfico y toda clase de incidentes que precisan la actuación de las fuerzas policiales.

Con unos 40 efectivos locales hábiles donde hace unos años había 70, es inevitable que se reduzcan a su mínima expresión las opciones de efectuar tareas preventivas que alerten a la juventud en estado de sobreexcitación o embriaguez, o bien de intervención inmediata cuando saltan las alarmas si los agentes están atendiendo otras urgencias. No tienen el don de la ubicuidad, que se sepa.

La falta de policías es un problema generalizado en Balears. Los ayuntamientos, y el de Ciutadella en concreto, deberían elevar su presión para aplicar soluciones con urgencia y evitar desgracias mayores.