Archive for agosto, 2016

Rivera, el lubricador voluble

viernes, agosto 19th, 2016

A pesar de unos resultados decepcionantes que difuminaron la imagen juvenilmente entusiasta de los primeros comicios a los que concurrió su partido, Albert Rivera acaba de autoproclamarse el salvador de la patria. Y es que en cierto modo, el líder de Ciudadanos ha conseguido lubricar el embrollo lamentable generado en el país tras las últimas elecciones a partir de la ineficacia de las grandes formaciones para alcanzar un acuerdo de investidura y de gobernabilidad, aunque nadie deba descartar todavía que acudamos por tercera vez consecutiva a las urnas si el PSOE sigue enrocado en su negativa.

Como sucediera con el socialista Pedro Sánchez cuando se lanzó al vacío en busca de la presidencia de la nación pese a haber cosechado menos votos que nunca en la historia de su partido, Rivera ahora hace acopio de un protagonismo que no le correspondería en función de aquellos resultados decrecientes.

Saltó a la fama como la nueva ilusión del centro derecha español, pero el jurista catalán acabó haciendo arrumacos con el PSOE, sin exigirle la misma retahíla de condiciones que ha impuesto a Mariano Rajoy contra la corrupción. Ese devaneo, seguro, le restó credibilidad entre muchos de sus votantes que acabaron pasándole factura en la última cita electoral del pasado junio.

La política, no obstante, le ha regalado una nueva oportunidad y se ha mostrado hábil para cogerla al vuelo a pesar de tener que tragarse su reiterado veto al candidato de los populares.

Que Rivera haya condicionado ese apoyo a las seis medidas contra los corruptos que han desprestigiado a la clase política en general es una posición muy apreciada. No lo es tanto que se invista a sí mismo como héroe nacional tras sus volubles actitudes de alianza. Pasó de 40 diputados a 32 en solo seis meses, conviene no olvidarlo.

Alaior es diferente

viernes, agosto 19th, 2016

Ya nada o casi nada es lo mismo que cuando uno estaba en edad de merecer y contaba los días que faltaban para el inicio de las fiestas de su pueblo materno en la segunda semana del mes de agosto. La juventud quedó atrás y la madurez rebaja, casi extingue la euforia de antaño.

En todo caso, ni Sant Joan, ni Gràcia,  Sant Llorenç era -y con permiso de las demás- sigue siendo la mayor y mejor celebración del verano insular porque Alaior es diferente desde cualquier punto de vista. Hasta los caballos entran singularmente de uno en uno en la plaza durante el jaleo, y es común escuchar a barítonos o tenores aficionados junto a la barra del Casino o Ca Na Divina, donde en otros sitios suena el reggaetón con insistencia.

Aparecen sus tres días grandes en el corazón del mes de agosto, el vacacional por excelencia. Por eso, cuando llevamos un tiempo hablando de masificación en las fiestas de Sant Joan, en Alaior van por delante porque saben de qué se trata por la concentración de veraneantes en fechas tan señaladas, que recorren el pueblo desde el carrer des Ramal hasta Dalt Sant Pere Nou durante la tarde y la noche del sábado. Apenas hay espacio para caminar entre gentes y caballos que buscan su sitio en la diversión general.

Pero todo ha cambiado. Sant Llorenç tampoco escapa al macrobotellón, a las borracheras precoces cuando, décadas atrás, a esas edades las fiestas se pasaban fundamentalmente en ‘los choques’ y la feria. Ya no hay verbena en Los Pinos ni partido de fútbol el domingo, pero los actos deportivos y culturales se multiplican en las dos semanas previas y la fiesta propiamente dicha, arranca el sábado por la mañana. Cambios, estos y otros, que mantienen la singularidad de Sant Llorenç porque Alaior es diferente.

Turismo y seguridad

sábado, agosto 6th, 2016

Imagine que es propietario de un restaurante. Llega el verano, se cuadruplica la presencia de clientes pero aunque resulte tan paradójico como incomprensible usted observa como el personal del que dispone para atenderles no solo no se incrementa para adecuarlo a la demanda sino que se ve reducido.

Como consecuencia lo más probable es que acabe ofreciendo un servicio deficiente que le reportará disgustos y problemas. La alarmante falta de refuerzos en los cuerpos de seguridad del estado y en las policías locales no es que sea el mismo caso pero sí guarda parecidos más que razonables con el ejemplo expuesto. Menorca multiplica su población durante los meses punta del verano, colapasa sus carreteras, sus poblaciones y sus playas.

Las urbanizaciones son un hervidero de gente y, aunque el turismo sea más familiar que gamberrete, los sucesos se reproducen igualmente en cualquier circunstancia: hurtos, robos, accidentes de circulación o marítimos, peleas o trapicheos de droga, que también los hay, o los habituales casos de violencia de género. Es necesario, además, estar al quite semanalmente en las fiestas de pueblo y patrullar, tener presencia en las calles para ofrecer una sensación de seguridad que, de seguir por estos derroteros, se va a resentir tarde o temprano. Uno de los sindicatos de la Policía Nacional ha denunciado recientemente esta alarmante falta de efectivos contradiciendo a la delegación del gobierno en las islas que a principios de verano sacó pecho para relatar el desembarco masivo de policías y guardias civiles con los que dar cobertura a la masificación turística del archipiélago.

Será en Mallorca, porque aquí, salvo la presencia puntual de 21 agentes de la UPR en las fiestas de Sant Joan, ni están ni se les espera. Lo grave no es que no sean más, sino que incluso son menos por las bajas y las vacaciones del personal. Que no tengamos que lamentarlo algún día.