El punto de partida

La reencarnacion del Sporting Mahonés, es decir, el Sporting de Mahón, ya tiene un trofeo con el que adornar sus vírgenes vitrinas. La Copa Regional es una consecución menor si la cotejamos con las cotas alcanzadas por su difunto antecesor, de reconocido prestigio, pero no deja de ser un magnífico punto de partida que acuña mayor trascendencia considerando su reciente creación a partir del pasado devastador que obligó a su disolución hace año y medio.
La filiación incondicional sportinguista de Fernando Osuna, Magí, Bonet, Sintes, Capó, ‘Verd’, Fernández … y compañía merecía un primer tributo como el obtenido el sábado en Ferreries. La Copa Regional deviene en un magnífico espaldarazo para cuantos habitan en Bintaufa y hacen del entusiasmo su hoja de ruta, además de un referente ideal para su, cada vez, más abundante cantera. Ya lo decía el artífice técnico del proyecto sportinguista, Elías Noval, cuando refería que disputar la final Regional y la final juvenil de copa era un síntoma inequívoco de que el club transita por el camino correto.
El propio asturiano, veterano experto, personaje imprescindible en la historia contemporánea del fútbol menorquín por su loable influencia como entrenador y profesor de entrenadores, advertía que estos días de vino y rosas venían a edulcorar, en parte, tanta tristeza, tanta decepción acumulada en el último lustro. Y tenía toda la razón.
El proyecto del Sporting de Mahón tiene solidez y capacidad de atracción como prueba el ramillete de buenos jugadores que ha reunido en su segundo año de vida. Su ambición, no obstante, le sitúa además como candidato al título y en la búsqueda del ascenso. Algún día llegará.

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