Un triunfo entre el mal trago

Seguramente  la victoria más importante de la campaña anterior y la actual para el Valeriano Allès Menorca Volei sobrevino el sábado en la Vall d’Hebrón, en la falda del Tibidabo barcelonés. Allí el grupo que adiestra Bep Llorens rompió pronósticos y se apropió de un triunfo en el que, seamos sinceros, no demasiados creían.

Cogió cuerpo la tópica sentencia utilizada por técnicos y jugadoras que definen al campeonato como una pugna plena de equilibrio a excepción de los dos primeros clasificados. Como consecuencia, el deporte menorquín, representado por su único exponente profesional estará representado, por sexta ocasión, en un torneo corto pero de mayor difusión nacional, como es la Copa de la Reina, a disputar el próximo mes en Logroño.

La victoria en Barcelona ha sido, además, un cortafuegos oportuno para mitigar los posibles daños colaterales y el golpe en la mandíbula encajado por la junta directiva de Andreu Hernández, que han provocado en las últimas semanas los ácidos razonamientos de Joan Triay, líder de UPCM en el Ayuntamiento de Ciutadella, ante la decisión del club de impugnar los presupuestos municipales para reclamar la subvención retirada por la corporación.

Triay defendió que la sociedad ciutadellenca tiene prioridades que están muy por encima de las ayudas al club de voleibol. La justicia debe decidir todavía en torno al contencioso presentado por la entidad hace año y medio. En todo caso, la respuesta del equipo en la cancha, a tono con el derroche de la junta para mantener a flote  la nave a pesar de todos los obstáculos que encuentra en su camino, merece todo tipo de reconocimiento.

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