Pons Casals, en todo y por todo

Hizo Pons Casals suya la frase que acuñó otro ilustre del deporte de Alaior, Tòfol Vinent, al que años después emularía en la presidencia del primer club de la población. No había alocución pública o privada referida al club de su vida en la que no introdujera el ‘en todo y por todo’ lo cual no dejaba de reunir un componente simpático porque Bernat hablaba en menorquín y colocaba esas cinco palabras en castellano.

Pons Casals fue un presidente distinto. Solo estuvo cuatro años en la poltrona del Alaior en los que coleccionó más alegrías que decepciones, pero, en todo caso, bastaron para observar un sentimiento inquebrantable hacia su club, el mismo en el que había dado patadas al balón en sus tiempos mozos. Seguramente Bernat fue el primer mandatario de la Isla, bien secundado por Pedro Mercadal, su brazo derecho, que mostró una especial sensibilidad en el trato con los medios de comunicación ya más profesionalizado por el crecimiento del número de informadores. No le recuerdo un mal gesto, una mala palabra ni en la crítica ni en el elogio. Tanto es así que cuando clausuró su mandato reunió a manteles a la clase periodista de Menorca como muestra de gratitud por el trato que se le había dispensado, aunque yo diría que él se lo había sabido ganar a partir de una accesibilidad absoluta y un respeto aleccionador hacia el trabajo de unos y de otros. Pons Casals, en suma, marcó un camino que supo continuar, por ejemplo, otro adalid de la tolerancia y el respeto como es Luis Arévalo y posteriores, dirigentes que no giran la cara si han sido criticados y que mantienen la cordialidad en cualquier circunstancia.

Con la marcha de este empresario, comercial de verbo envolvente y mirada sincera, penetrante, perdemos todos porque añoraremos las conversaciones de temática futbolística, sus sentencias firmes, sus comentarios jocosos, la maestría que destilaba para trivializar una situación compleja.

No ha empezado bien la semana grande de Sant Llorenç, está claro. Este próximo sábado, sin embargo, habrá que brindar por Bernat acodados en la barra de Ca Na Divina, por ejemplo, como él habría hecho. Le echaremos de menos.

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