Sporting, un año sin fútbol

Un año exacto se cumplió ya anteayer desde que el Sporting Mahonés disputó su último encuentro oficial. Fue el 22 de febrero de 2012 cuando los últimos jugadores que aguantaron sin cobrar hasta el final del penoso desenlace dieron la cara como pudieron en el Estadio Narcís Sala de Sant Andreu, junto al grupo de juveniles que completaron la alineación. El 6-0 con el que concluyó el encuentro de la Segunda División B es el resultado postrero que adorna la insigne historia del Sporting Mahonés emborronada por una gestión preñada de errores que le condujeron a su retirada del campeonato y a su virtual desaparición.

Las lágrimas recorrieron los rostros de algunos de aquellos futbolistas como también surcaron las arrugas de no pocos aficionados, sportinguistas de pro, fieles a la idea con la que se concibió el club en 1974, que asistieron desde la distancia al epílogo de su equipo.
Solo, sin el presidente que le había conducido a la gloria del segundo ascenso pero también  al derribo de su vergonzoso desalojo de la competición, ni tampoco directivos en el palco ni en las gradas, el Sporting escenificó su defunción de la manera más triste aunque los jugadores recibieron el aplauso de la afición catalana conocedora del triste desenlace.

Por primera vez desde que en 1974 alumbrara su existencia el Sporting Mahonés se quedó sin fútbol y ya han transcurrido 367 días sin que se haya vuelto a jugar un partido más en el vetusto campo Municipal Mahonés. En esta larga travesía del desierto, que se puede prolongar años si la Federación Española no se aviene a negociar o perdonar la deuda acumulada por el club, se produjo una fallida moción de censura, un proceso electoral marcado por la interpretación escrupulosa de los estatutos y una dimisión posterior como consecuencia de la batalla entre los directivos dimitidos y los que continuaban encabezados por Paco Segarra. Consiguió el promotor catalán resultar reelegido en la asamblea más fría que se recuerda, sin apenas participación ni más candidaturas tras haber desactivado la moción de censura en su contra.

Sin embargo, el contraataque de Miquel Sintes, fundamentalmente, junto a Pedro Lozano y compañía fue promocionar al Sporting Illa de Menorca, club formado a partir de la entidad nodriza y solicitar el uso del campo anexo. Esta división, en la que se vio involuntariamente integrado el Ayuntamiento de Maó, acabó son Segarra y sus directivos que abandonaron los cargos el pasado 20 de junio cuando habían asegurado que disponían de un plan certero para conseguir la subsistencia, e incluso contaban con la permisividad de la Federación Balear para poder inscribir un equipo en Tercera División o en la Regional Preferente.

Segarra, en la asamblea extraordinaria que convocó en el propio consistorio, defendió que había diseñado un plan de viabilidad que aseguraba la continuidad del club. Sin embargo, la negativa a compartir instalaciones y el temor a que la cantera se inscribiera en el Illa de Menorca llevó al presidente y sus compañeros, agotados ya por el contraataque de Sintes y compañía, a presentar la dimisión tras un cruce de acusaciones poco edificantes.
El vacío de poder hizo presumir la desaparición de la entidad, pero el empuje de dirigentes históricos, con José Bonet al frente, propició la formación de una gestora que finalmente dio paso a la directiva presidida por Fernando Osuna. La colaboración del estamento federativo posibilitó que, al menos, el club pudiera inscribir a un equipo en competición, el juvenil, que es el único con el que cuenta en la actualidad.

El futuro no está más claro hoy que hace 365 días. La deuda acumulada, que según algunos sectores vinculados al club rondaría los 800.000 euros contando los pagos a Hacienda y a la Seguridad Social, sabotean las intenciones de sacar un plantel senior la próxima temporada porque la Federación Española difícilmente lo autorizará. Tanto es así que en la propia junta presidida por Fernando Osuna ya ha elucubrado con la opción de someter a la aprobación de la asamblea de socios la disolución del club o su hibernación y la creación de otro más con un nombre similar que permita inscribir a un equipo en Regional. Hasta entonces el Sporting Mahonés como tal seguirá  sin fútbol de categoría senior.

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