Archive for Diciembre, 2012

Reuniones familiares

Miércoles, Diciembre 26th, 2012

Nochebuena y Navidad. Nochevieja y Año Nuevo. Reyes. Cenas y comidas pantagruélicas (¿por qué tanto manjar, incluso en tiempos de carestía?). Brindis, propósito de cambio, de buenas intenciones, felicitaciones, visitas a los seres más queridos. Reencuentros inducidos, naturales o forzados… una inconfundible prestancia familiar manifestándose por encima de otras inquietudes según el segmento de edad que nos catalogue.

Decía Oscar Wilde que la experiencia no tiene valor ético alguno, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores. El célebre dramaturgo irlandés, un excéntrico avanzado a su tiempo, fue, sin embargo, coherente con esta percepción cuando antes o después también escribió que la mejor manera de librarse de la tentación es caer en ella. Es decir, que los errores acumulados en la existencia, según el autor de “El retrato de Dorian Gray”, no garantizan la abolición de las equivocaciones. Manda la tentación.

Así, en las reuniones gastronómicas navideñas repetimos, prácticamente, todo, lo bueno y lo malo, año a año, langostino a langostino, turrón a turrón. Abrazos y besos sinceros -el vínculo de la sangre ejerce una atracción perenne- carcajadas espontáneas, ironía constante y discusiones, casi siempre, absurdas… forman parte del paisaje que adorna cada uno de los encuentros de estos días. Ahí sobresale la cita de Wilde. La experiencia no tiene valor ético, es simplemente el nombre que damos a nuestros errores, aunque uno no esté necesariamente de acuerdo con el novelista.

Deberíamos intentarlo

Lunes, Diciembre 17th, 2012

Viernes noche, en el puerto de Maó. El reloj marca la una y veinte minutos. Cientos de adolescentes, entre 13 y 17 años, comparten espacio en el exterior de la zona de los locales de ocio, otros ocupan las escaleras de la Estación Marítima con botellas de alcohol en las manos. Mi coche atraviesa lentamente la calzada con la curiosidad y el ánimo de descubrir a alguno de mis más próximos allegados. Sin embargo, la fotografía que me ofrece el instante es una perfecta pero lamentable alineación de hasta dos niños y una niña -porque así los considero- separados por no más de un par de metros cada uno, vomitando un manantial de sustancias alcohólicas y sólidas ingeridas durante la cena.
No es un hecho aislado, tampoco una circunstancia global, pero sí lo suficientemente significativa. ‘Ses cenas’, como las denominan los estudiantes de los institutos, con las que se coronan las tres evaluaciones del curso han derivado en una prolongación de las fiestas populares en las que el alcohol pasa a ser un componente obsesivo. Todos pasamos algún día por ellas, y pocos o ninguno escapamos a la primera borrachera. El problema es el avance en el tiempo de las experiencias buenas, menos buenas y malas cada vez a edades más tempranas que no se corresponden con las biológicas.

Ahí tiene la sociedad un reto, especialmente los padres que confundimos la confianza con una permisividad excesiva que los hijos todavía no están en condiciones de asimilar. Todo llega a su tiempo en esta vida. ¿Es tan difícil aceptarlo y aplicarlo? Seguro que lo es pero deberíamos intentarlo.

Reconocimiento a la JIM

Martes, Diciembre 11th, 2012

Cuestionada en muchas ocasiones por un cierto inmovilismo, su afiliación al poder establecido, primero bajo el manto de Borrás del Barrio y más tarde al amparo de Miquel Bestard, la Junta de Menorca de Fútbol ha sido siempre un apéndice de la Federación Balear cuyo margen de maniobra ha estado envuelto en un halo de incógnitas.

Sin embargo, el nuevo formato de la Copa, como la aplicación de los procesos informáticos que simplifican trámites y anulan la presencia física en su sede mahonesa, merecen el mejor de los reconocimientos para Virgilio Juaneda, el eterno presidente del fútbol insular, y sus compañeros de junta, tanto o más veteranos que él en los diferentes cargos que  desde hace cerca de dos décadas ocupan, en todo caso, por voluntad de servicio al balompié menorquín. Cualquier otra razón habría supuesto su retirada mucho tiempo atrás.

En esta ocasión ellos, de acuerdo con los clubes, han sabido rentabilizar el nuevo orden del balompié menorquín tras la pérdida lamentable del Sporting Mahonés y los descensos de Alaior y Ferreries. La Regional Preferente ha ganado un interés desaparecido entre las aficiones locales, y la disputa de la Copa, con el acertadísimo cambio del sistema de competición, ha constatado este hecho con cuatro partidos de semifinales que no sólo han espoleado a las aficiones sino que han multiplicado la emoción en la fase regular hasta determinar qué equipos accedían a ellas. Tamaño éxito aconsejaría, quizás, estudiar la disputa de un posible play off también en el campeonato de Liga buscando una fórmula que privilegie al primer clasificado pero que pueda mantener la atención entre todos los que peleen por el título.

Que sea este cambio brillante el punto de partida que ilumine la mente de los dirigentes, para, por ejemplo, otorgar también a la moribunda fiesta anual del fútbol insular la categoría que realmente merece. Adelante.