Nostalgia y aplausos

Escenificó anoche el Menorca Bàsquet el que pudo ser su último encuentro formal con los accionistas en la junta extraordinaria que tuvo, inevitablemente, un punto de nostalgia, arrancó aplausos y, ya a su conclusión, dejó comentarios a caballo entre la rabia y la resignación. El vídeo presentado por el director general agrupó imágenes emotivas de los últimos ocho años que evocaron los llenos históricos del Pavelló y mostraron el significado de la entidad para la sociedad menorquina. Ha sido y sigue siendo este Menorca Bàsquet un elemento diferenciador de la Isla, un episodio utópico diez años atrás que, sin embargo, se hizo realidad con la implicación incondicional de instituciones, aficionados y empresas.

Hoy, sin embargo, puestas sobre la mesa las cartas con las que juega la SAD, es fácil concluir que está mucho más cerca de perder la mano, y quedarse fuera del juego, que de ganarla. Las sumas que precisa para reingresar en la ACB solo serían asumibles con una apuesta decidida del Govern balear, que no está por la labor, aunque en Bintaufa aún confían que las gestiones del conseller de Turismo permitan dar con un patrocinador que evite el peor de los desenlaces.

El futuro del Menorca está en el aire justo después de proclamarse subcampeón de Liga, ascender por tercera vez a la ACB e incluso reunir hasta 60 personas en una junta extraordinaria. Dos semanas es el plazo para evitar la defunción de un club que es bastante más que un club. No deberían permitirlo.

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