La reinvención del Alaior

A partir de un criterio sentimental aunque quizás no excesivamente práctico, los socios con mayor peso e influencia en el histórico Club Esportiu Alaior decidieron aplazar el descenso a Regional Preferente el pasado año en una asamblea multitudinaria. Cuando la directiva había confirmado la pérdida de la categoría por deméritos deportivos o renuncia, según fuera el caso, debido a su situación económica, el ascenso del Manacor devolvió una plaza para que el Alaior siguiera en Tercera, y así sucedió.

Después de 32 años en la división nacional desde su reforma en 1979, el único club español que había militado ininterrumpidamente en ella, no podía abandonarla por mor de una renuncia que se fundamentaba en la sangrante pérdida de masa social y en la economía maltrecha que hipotecaba decisiones y futuro.

Un año después, sin embargo, se ha cumplido la peor expectativa. El CE Alaior ha descendido como último clasificado, un mes antes del final de la competición, tras una campaña en la que mucho han hecho los jugadores por defender la camiseta sin remuneración a pesar de sus pobrísimos resultados. El equipo ha malvivido en el fondo de la tabla pese a su loable esfuerzo.

Consumado el primer retorno a  Regional después de casi tres décadas y media, el histórico club de Los Pinos abre una nueva etapa. Ya no es el Alaior aquella referencia indiscutible del ocio dominical porque el panorama local, insular o nacional ofrece una oferta variada en la que el fútbol ha pasado a un segundo o tercer plano. Se trata por tanto, de aglutinar esfuerzos para hallar un nuevo punto de partida amateur con el que diseñar un futuro más realista y menos gravoso. Aquellos tiempos de finales de los 80 cuando el club, entonces presidido por Tòfol Vinent, soñó con plazas de ascenso, difícilmente regresarán pero el Alaior es una entidad viva, con una base sólida para reinventarse y continuar adelante. Seguro.

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