Transición y categoría

Escenificó ayer el Menorca Bàsquet su segundo regreso a la LEB y lo hizo con el mismo envoltorio que caracterizaban sus encuentros de la ACB. Presentación estelar por la megafonía, cántico -escasamente coreado- del ‘senyor damunt un ruc’ para caldear el ambiente,  desafíos en medio de la pista para aficionados afortunados entre los cuartos del partido y actuación brillante de la escuela de patinaje de la UD Mahón en el descanso.

Cuida, por tanto, los detalles el cuerpo ejecutivo de la entidad para que el tránsito a la categoría inmediatamente inferior resulte lo menos traumático posible. Y la verdad que, al menos ayer, no lo fue. Cierto que la afluencia de seguidores se ha visto mermada -por encima de las 2.500 personas en las gradas puede calcularse- pero no es menos verdad que los asientos vacíos ya comenzaron a ser una percepción visual real y periódica durante la temporada anterior. Considerando la talla menor del visitante de ayer, este Clínicas Rincón con muy pocos recursos, la valoración del aforo no puede ser negativa.

Sin embargo, más allá del encuentro que resultó de escasa competitividad dada la diferencia abismal entre ambos equipos y el trabajo defensivo voraz del grupo de Berrocal, uno destacaría la actitud de los buenos seguidores menorquinistas, incluidos los de las dos peñas. Serán menos, sí, pero más entusiastas si cabe que antaño.

Ya existe una cultura de baloncesto de élite en Menorca, y la LEB sigue siendo una categoría profesional por mucho que su nivel esté lejos de la ACB. A partir de ese planteamiento los fieles menorquinistas saben que esta temporada pueden disfrutar del baloncesto y, especialmente, de las victorias de su equipo que van a llegar una tras otra desde ayer en casa salvo rarísimas excepciones que ojalá no se produzcan.

Así, pese a la nula emoción que tuvo el partido, la afición aplaudió a sus nuevos jugadores en la mayoría de las acciones del juego y les despidió con una sonora ovación. Un ejemplo plausible para tomarlo en consideración de cara a los próximos choques cuando el partido plantee más exigencia. Hay que disfrutarlo en cualquier caso.

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