Alcohol y Proyecto Hombre

noviembre 8th, 2017

No deberían extrañarnos los datos que advierten del incremento de la adicción al alcohol en la Isla a partir de las personas que se han dirigido este año al Proyecto Hombre en busca de ayuda. Que hayan sido cinco las nuevas peticiones en 2017, entre adultos y jóvenes, significa que existe una bolsa oculta de alcohólicos que aún no ha tomado conciencia de su problema.

Son especialmente significativas las opiniones vertidas hace unos días en este diario por la directora de la fundación en Menorca. Vanessa Gomila advertía, por un lado, de la baja percepción del riesgo que tiene la juventud respecto al consumo de alcohol sin valorar sus nocivas consecuencias que son comunes a las de cualquier otra droga. Y por otro, de un descenso en las políticas preventivas que deben emanar de las instituciones.

Se trata de una radiografía de lo más precisa a cargo de una profesional respecto al escenario que puede contemplarse en Menorca de forma creciente, año tras año, en las fiestas patronales de la Isla, sobre todo, y en las cenas de los estudiantes de instituto a final de cada trimestre.

El macrobotellón en la calle es, lamentablemente, una costumbre consentida en las celebraciones de los pueblos, a la que se agarran jóvenes y también adolescentes para iniciarse en el consumo sin tener que pasar por las barras de los bares donde los menores tienen prohibido adquirir el alcohol. Horas después aparecen las peleas producto de la alteración por el consumo de alcohol, y las borracheras con finales lamentables como hemos advertido este último estío.

A partir de la reflexión de la directora de Proyecto Hombre, sería conveniente entrar de lleno en la adopción de medidas drásticas que limiten el acceso descontrolado de los más jóvenes al alcohol en cualquier circunstancia, comenzando con las que apliquen los propios padres, por supuesto. El problema se manifiesta cada vez con más asiduidad pero tendrá consecuencias si no se actúa con prontitud y determinación.

 

Sainete catalán e inoperancia estatal

noviembre 8th, 2017

Arrinconado, preso una vez más de los antisistema a los que se vendió su partido, la antigua Convergencia, para mantenerse al frente de la Generalitat, Carles Puigdemont protagonizó ayer un nuevo sainete para el recuerdo en el que amagó, se escondió y al final apareció para lavarse las manos. El problema es que ya las tiene demasiado manchadas como para exigir que el gobierno español, inútil para dar con ninguna otra solución que no sea la ley, le pase por alto el desaguisado que ha montado en Catalunya por mucho que al final el honorable president estuviera dispuesto a convocar elecciones.

Era esa la salida más plausible para salvar los muebles en la Generalitat, evitar la deshonrosa destitución de toda la cúpula que preside, impedir que sea el Estado quien las convoque y trazar un nuevo camino que persiga el mismo objetivo alimentándolo desde la reforma de la Constitución y no desde la sedición a la brava y en contra de la mitad de su propia población.

Ahí no encontró la respuesta que exigía, bien sea por la propia decisión del partido en el gobierno o bien porque los que le apoyan -Ciudadanos, fundamentalmente- se opusieron a echar el freno a la intervención en Catalunya y a llevar al president y sus consellers ante los tribunales.

Se trataba, en todo caso, de aplicar una solución extraordinaria para comenzar a resolver un problema extraordinario generado por los independentistas en el que unos catalanes, alimentados en una inquina injustificada hacia lo español, están enfrentados a los otros catalanes y aquellos lo están al resto de España.

En esta tesitura Rajoy, como máximo mandatario del país, no parece haber estado a la altura para evitar que, definitivamente, el conflicto se acomode en la calle con consecuencias imprevisibles pero nada halagüeñas. Algo más podía haber hecho para hallar otra vía que salve a Catalunya de la deriva que lleva aunque fuera a costa de aflojar la presión sobre sus lamentables gobernantes.

 

Roser Sánchez

noviembre 6th, 2017

Dentro de apenas cuatro meses se cumplirán nueve años del fallecimiento de la joven menorquina, Roser Sánchez, tras ser sometida a una intervención quirúrgica ovárica en el Hospital Mateu Orfila.

Fue el fatal desenlace que, sin embargo, pudo haberse evitado con la presencia de un cirujano vascular en el centro hospitalario para que abortara la tremenda hemorragia provocada en el quirófano cuando se lesionaron los vasos sanguíneos abdominales de la mujer. La paciente, además, no había sido informada de los riesgos que existían en la intervención llevada a cabo en un centro que no estaba preparado para atender una complicación como aquella.

Finalmente el aparato de la justicia ha reparado en lo económico -por decirlo de algún modo- aquella casuística desafortunada ya que nadie devolverá la hija, que entonces tenía 30 años, a sus padres. Lo ha hecho tras un larguísimo proceso en el que el juzgado civil ha constatado la mala praxis médica desarrollada en este caso después que el IB-Salut negara la indemnización solicitada a través de la vía contencioso administrativa.

Falló el IB-Salut en la negativa a admitir su responsabilidad y, posteriormente lo ha hecho su compañía aseguradora, Zurich, que ahora deberá abonar más de 300.000 euros a la familia por los intereses acumulados a la cifra que determinó el juez en la primera sentencia. La compañía, decidida a eludir el pago de la indemnización, se agarró a un resquicio procesal para recurrir aquel fallo que dejaba explícitos los errores cometidos en la intervención y la ausencia del especialista que habría evitado el fallecimiento.

Que esa cuestión procesal fuera el único argumento para ganar el litigio admitiendo así la responsabilidad del Servei de Salut de Balears deshumaniza todavía más este lamentable suceso que por fin ha llegado a su conclusión.

 

Colocar medallas y alzar la voz

noviembre 6th, 2017

Habituado a colocar medallas, presidir actos y reuniones protocolarias en representación del Estado y guardar un decoro consuetudinario a su cargo, Javier López Cerón se significó ayer alzando la voz en el acto de la Patrona de la Guardia Civil.

Si en anteriores comparecencias se había referido con énfasis a la unidad de España y al papel fundamental de las fuerzas y cuerpos de seguridad como garantes de las libertades y derechos de todos los ciudadanos, ayer fue más allá.

El que fuera comandante de la Base Naval de Maó cargó contra las instituciones insulares y balears, especialmente las gobernadas por los pactos de izquierda. Les reprochó que no condenaran el acoso ruin a los policías y guardias civiles destinados o comisionados en Catalunya, de la misma manera que habían elaborado con celeridad comunicados de reprobación por sus intervenciones en algunos de los colegios dispuestos para el referéndum ilegal.

Prescindiendo de la oportunidad de su discurso en una coyuntura tan alterada, su contenido ajusta una consideración de lo más real. Si algunas actuaciones de los agentes resultaron desproporcionadas por el uso de una violencia excesiva, en réplica al incumplimiento prolongado de la legalidad constitucional, también deberían valorarse las vejaciones sufridas por los agentes y sus familias durante los días posteriores.

Que una institución condene públicamente aquella intervención legitimada por su desmesura, en algunos casos, y boicotee actos de un cuerpo policial para exhibir su rechazo, es una postura con la que, seguro, muchos estarán de acuerdo. Sin embargo, pierde credibilidad si días después no hace lo propio con las vejaciones que recibieron los agentes y sus familias. Todos, unos y otros, son personas.

 

Sainete catalán e inoperancia estatal

noviembre 5th, 2017

Arrinconado, preso una vez más de los antisistema a los que se vendió su partido, la antigua Convergencia, para mantenerse al frente de la Generalitat, Carles Puigdemont protagonizó ayer un nuevo sainete para el recuerdo en el que amagó, se escondió y al final apareció para lavarse las manos. El problema es que ya las tiene demasiado manchadas como para exigir que el gobierno español, inútil para dar con ninguna otra solución que no sea la ley, le pase por alto el desaguisado que ha montado en Catalunya por mucho que al final el honorable president estuviera dispuesto a convocar elecciones.

Era esa la salida más plausible para salvar los muebles en la Generalitat, evitar la deshonrosa destitución de toda la cúpula que preside, impedir que sea el Estado quien las convoque y trazar un nuevo camino que persiga el mismo objetivo alimentándolo desde la reforma de la Constitución y no desde la sedición a la brava y en contra de la mitad de su propia población.

Ahí no encontró la respuesta que exigía, bien sea por la propia decisión del partido en el gobierno o bien porque los que le apoyan -Ciudadanos, fundamentalmente- se opusieron a echar el freno a la intervención en Catalunya y a llevar al president y sus consellers ante los tribunales.

Se trataba, en todo caso, de aplicar una solución extraordinaria para comenzar a resolver un problema extraordinario generado por los independentistas en el que unos catalanes, alimentados en una inquina injustificada hacia lo español, están enfrentados a los otros catalanes y aquellos lo están al resto de España.

En esta tesitura Rajoy, como máximo mandatario del país, no parece haber estado a la altura para evitar que, definitivamente, el conflicto se acomode en la calle con consecuencias imprevisibles pero nada halagüeñas. Algo más podía haber hecho para hallar otra vía que salve a Catalunya de la deriva que lleva aunque fuera a costa de aflojar la presión sobre sus lamentables gobernantes.

 

El chico pillo pero simpático

octubre 10th, 2017

Defensa central de época, afamado futbolista de palmarés excepcional, y aún más célebre si cabe por haberse unido a la estrella colombiana del pop con movimiento de cadera tan sugerente como inverosímil, Gerard Piqué continúa mirándose al ombligo con dudosos resultados.

Es el coloso zaguero del Barça un tipo listo. Asocia a su talento en el campo una visión empresarial que quizás algún día le acerque a la presidencia del club, como parece su objetivo.

Sin embargo esa astucia natural junto al porte autosuficiente del chico pillo pero simpático de la clase no le bastan para convertir la viveza en inteligencia. Si además de listo fuera inteligente Piqué no caería en la tentación que le lleva a ser vilipendiado cada vez que su entorno parece más apaciguado. Aunque a él le afecte poco o nada sí puede interferir en el equipo en el que juega y, especialmente, en la Selección Nacional de la que oposita para acabar saliendo a gorrazos cualquier día.

En sus comparecencias ante los micrófonos Gerard combina lágrimas con la misma espontaneidad con la que habla de libertades, represión y democracia.

El miércoles, tras haber encendido el domingo un nuevo fuego por su posición respecto al proceso catalán, quiso demostrar que está por encima del bien y del mal respondiendo a la prensa durante más de media hora. Loable ejercicio de transparencia, por tanto, al que sin embargo le faltó la respuesta fundamental. Se negó a decir si quería o no la independencia pero aseguró que un separatista puede jugar perfectamente con España. Y ahí perdió todo argumento para justificar su posición.

Si Piqué es independentista se trata de su elección, tan respetable como la del que no lo es. Pero en ese caso, su continuidad en la Selección Española que representa al país del que pretende salir carece de todo sentido por más que sea uno de los mejores centrales del mundo.

 

Catalunya, entre franquismo y libertad

octubre 5th, 2017

A principios de los 70 había represión en Catalunya. Yo era apenas un niño con pantalón corto en el más crudo invierno barcelonés y no entendía nada. Cuando paseábamos por la calle Pelayo el único propósito era llegar cuanto antes a la calle Petritxol para tomarme un suculento suizo a rebosar de nata y chocolate en la granja La Pallaresa, todo un clásico. Pero mi madre ralentizaba el paso y nos ocultaba en el mostrador de las tiendas en cuanto veíamos de lejos a los policías vestidos de gris con porras y cascos hacia las Ramblas y se oía a los manifestantes en la plaza Catalunya.

En el colegio San Gabriel, al final de la Gran Vía en el barrio del Besós, un profesor catalán -Serra, se apellidaba- reunía a los que conocíamos el idioma para intercambiar expresiones. Lo hacía en voz baja.

Han pasado 45 años de aquella época en blanco y negro en la que la dictadura arrinconó la cultura catalana y obstruyó el idioma, tanto como limitó las libertades. Pero todo ha cambiado para bien. Es mucho el tiempo transcurrido y España es hoy un estado de derecho en el que la libertad la garantiza la ley.

La realidad actual dibuja, sin embargo, la división en la sociedad catalana a causa del empeño y el adoctrinamiento de las fuerzas nacionalistas que han impuesto a la brava el proceso para la desconexión de España, porque ese y no otro es su objetivo, por más que lo camuflen en la demanda de democracia y derecho al voto para ganar adeptos.

Es por eso que resulta ignominioso y desvergonzado que agitadores de los partidos independentistas y sus acólitos osen comparar aquella época con esta o acusen al gobierno de franquista. Será inmovilista o inútil para hallar otra salida, pero no dictatorial ni represivo en la aplicación de las leyes. Son los mismos que reciben bochornosamente con vítores al proetarra Arnaldo Otegi y llaman fascista al mismisímo Joan Manuel Serrat, icono del mejor catalanismo, por posicionarse en contra del referéndum. A esa paranoia han llegado.

 

El aislamiento de la Isla

septiembre 27th, 2017

Completado el verano de 2017 en Menorca se acelera el paso hacia el aislamiento más lamentable propio de nuestra situación geográfica que genera una dependencia absoluta del transporte aéreo, agravada todavía más ahora por la limitación de aviones, frecuencias y compañías.

No solo se marchan las aeronaves de los turoperadores que desembarcan a los turistas en la Isla durante la temporada estival y la conectan con el Reino Unido, Francia, Italia o Praga. Desaparecen además, como cada año, la mayoría de conexiones con otros aeropuertos nacionales. E Incluso les siguen las compañías que antaño sí cubrían la ruta con Barcelona, el principal enlace de la Isla.

Ese ha sido el caso de Ryanair, que a finales de octubre nos da con la puerta en las narices, fundamentalmente porque no le es rentable mantener la ruta con la ciudad condal en invierno. A la vista de la deserción de pilotos que está sufriendo la compañía irlandesa, obligada a cancelar 2.000 vuelos estos días, cuidado con que su regreso a la isla para la próxima temporada no se vea alterado.

Air Europa también se esfumó tras un tímido regreso hace un par de años con lo que los residentes en la Isla quedamos una vez más al pairo, o lo que es lo mismo, al viento que sople en la ejecutiva de Vueling, nuestro único soporte aéreo para viajar a Barcelona.

En pleno siglo XXI, definida Menorca como destino vacacional al que se incorporan rutas y crecen las frecuencias periódicamente durante el estío, no deja de ser penoso que los lugareños tengamos que padecer la dependencia de una única compañía durante medio año con lo que esta situación significa.

Se trata de un regreso al pasado en toda regla, un paso atrás para el aislamiento de la isla, como si Menorca solo importara en verano.

Policía balear o cuerpos del Estado

septiembre 19th, 2017

Una policía autonómica balear a imagen y semejanza de los Mossos d’Esquadra o la Ertzaintza. Esa es una de las últimas propuestas que ha recuperado Més, partido componente del tripartito que controla el Parlament, cuyas ideas caminan paralelas a las de los independentistas de Catalunya a los que tanto admiran. Así se entiende su postura respecto a la insistencia para la obligatoriedad del uso del catalán en Sanidad, su política educativa y ahora el anhelo de un cuerpo policial autonómico porque sostiene que Balears es vulnerable en cuestiones de seguridad.

Al rebufo del supuesto éxito de la policía catalana en los atentados yihadistas de Barcelona y Cambrils, el partido nacionalista balear estimó que este momento era el oportuno para proponer una iniciativa de la que ya se habló en uno de los gobiernos de Jaume Matas.

La actuación de los mossos fue contundente tras la barbarie terrorista en Catalunya pero los datos que se han conocido en la investigación plantean demasiados interrogantes como para tomarla como ejemplo absoluto de eficacia. El desenlace final que fue abatir a tiros a los terroristas en Cambrils quizás no habría recibido la misma aceptación por parte de los partidos nacionalistas de ambas comunidades si lo hubiera ejecutado la Guardia Civil o el Cuerpo Nacional de Policía. Mucho me temo que la percepción no habría sido igual.

La presidenta Francina Armengol ha neutralizado esta última iniciativa aludiendo a la falta de presupuesto. Sería mucho más realista, quizás, insistir en la demanda de mayor dotación de los cuerpos y fuerzas del Estado y policías locales en las Islas para incrementar la seguridad. Debería, además, reconocerse su trabajo sin ambigüedades -la Guardia Civil es la institución más valorada por los ciudadanos españoles-, y colaborar para que tengan los medios y la consideración que precisan en sus intervenciones en lugar de darles la espalda, como sucede en ocasiones.

 

Alba y su pregón de esperanza

septiembre 12th, 2017

Todo aquel que ha subido al balcón del Ayuntamiento de Maó para ser el pregonero de las fiestas de la Mare de Déu de Gràcia merece gratitud y reconocimiento.

En muchos casos la invitación del consistorio se transforma en un marrón para el que la recibe, es decir, al entusiasmo y la satisfacción iniciales les sucede poco después una enorme carga de responsabilidad que genera una presión añadida. Sabe el protagonista que deberá darle vueltas y más vueltas a la almohada para armar una alocución que esté a la altura del momento.

Los pregoneros son como todo. Es decir, los ha habido muy buenos, buenos, regulares y ciertamente malos, del todo prescindibles, con una vinculación menor a la ciudad o simplemente empeñados en exponer su trayectoria vital de escaso interés general. Todos, sin embargo, merecen el aplauso por haberlo hecho.

De vez en cuando, no obstante, corre una bocanada de aire fresco en la balconada de la casa consistorial a la hora de este acto. Ha sido el caso de la Associació Alba, que aglutina a unas 120 mujeres de Menorca afectadas por el cáncer de mama, elegidas este año para dar el pistotelazo de salida a las fiestas.

Sus palabras de anteayer fueron tan sinceras como entusiastas, tan sencillas como emotivas, sin necesidad de recurrir a la búsqueda de la lágrima fácil. Cristina Fernández, su presidenta, conductora del discurso, dominó el espacio con aplomo y simpatía cautivadoras, lo mismo que Ángeles Camps, con una glosa amena y natural.

Todas, en definitiva, promovieron esperanza, que no compasión, y por encima de todo, alegría y coraje con los que seguir resistiendo, como cantaron, ante el revés que la vida ha puesto ante ellas.

Fue un magnífico comienzo de las fiestas que justificó de pleno la acertada elección del gobierno municipal al proponer a este grupo de mujeres valientes para leer el pregón de 2017. Un ejemplo presente y un ejemplo futuro. Enhorabuena.