El descuento de residente y la mentira

octubre 26th, 2018

Llega el fin de semana y Oriol, un estudiante de Albesa (Lleida), que comparte piso en Barcelona con un menorquín y un navarro, en lugar de quedarse en la ciudad se va a su pueblo. Quiere comer bien, que su madre le lave la ropa, estar con sus amigos de siempre y evadirse del agobio de las clases y los exámenes. Necesita un break junto a los suyos.

Lo decidió ayer jueves y no tiene más problemas que ir hoy a la estación de autobuses después de clases, comprarse un billete y en apenas dos horas estará en su pueblo tras abonar unos 20 euros para recorrer 180 km.

A Tomeu, uno de los dos menorquines que conviven con Oriol en el piso de la carretera de Sants, le asalta la tristeza. Ha querido imitar la decisión de su colega y viajar a la Isla. De repente soñaba con comerse los primeros buñuelos de su abuela antes de Tots Sants, ver a su novia y tomarse un café en Ca na Divina. Ha entrado en internet, en la página de Vueling, y su madita ocurrencia cuesta 125 euros, un lujo que no se puede permitir ni él ni su familia para pasar dos noches en casa.

Esa es la triste realidad que nos acompaña y desvirtúa el celebrado descuento del 75 por ciento en los vuelos con la península. Si el viaje es repentino por urgencia o simple cambio de opinión, el descuento es un engaño porque ya se ha cuidado la compañía que nos tiene en su mano de imponer las subidas que compensen ese porcentaje para los residentes en las islas. ¿Dónde está el control de la administración para evitar prácticas abusivas constantes como las que nos ocupan hasta desmerecer lo que vendieron como una consecución estelar?. Lo es solo si se programa el viaje con antelación.

Hasta que no tengamos la capacidad de salir y entrar la de la Isla en condiciones similares a las que tiene cualquier peninsular para viajar, este tipo de descuentos que no limitan la subida de precios será una mentira.
 

Realidad visual 1.245 días después

octubre 19th, 2018

“Nuestro posicionamiento político es claro desde el primer día pero manda el tempus administrativo”. Así se expresó anteayer la presidenta del Consell, Susana Mora, en referencia al derribo de los puentes de L’Argentina y Rafal Rubí, entre Maó y Alaior.

Ese tempus administrativo al que se refiere la primera autoridad política de la Isla puede echar al traste con una de las banderas electorales a las que se abrazó el pacto de gobierno de izquierdas para desalojar a los populares al frente de la institución insular, hace ya tres años y medio. «No a los puentes», dijeron.

Resulta que todavía falta concretar la viabilidad técnica y económica de la obra que representa destruir lo ya construido y, además, debe incorporarse al proyecto la solución final del equipo de gobierno, si es que la es, tan controvertida como el mismo proceso, es decir, las rotondas a nivel.

En este largo tiempo, después de darle vueltas y más vueltas el tripartito buscó una justificación técnica externa que, cuanto menos, admite réplicas, para cumplir con su programa. La afectación paisajística de los pasos elevados para el entorno de las navetas funerarias prehistóricas que se encuentran a 80 metros de la carretera general es «grave» y no contempla ninguna medida correctora para la estructura a medio construir, dijo ese informe.

Vayamos a lo práctico, por más que se pretenda endulzar este controvertido caso con los retrasos derivados del implacable aparato burocrático de la administración, concursos de licitaciones y plazos de ejecución. Lo que el ciudadano percibe, su realidad, es que transcurrido todo este tiempo, aproximadamente 1.245 días, que se dice pronto, estamos en el mismo punto de partida desde antes de las pasadas elecciones. Ese tramo sigue igual, y los ahora mamotretos levantados hace casi cuatro años permanecen como vergüenza visual de tanta controversia. Eso es lo que hemos avanzado.
 

La huelga salvaje que jamás debe repetirse

octubre 12th, 2018

No daban la sensación de estar realmente convencidos de lo que iban a hacer pero lo hicieron. Los controladores menorquines, siete de los ocho imputados por la huelga salvaje encubierta que protagonizó el colectivo a nivel nacional hace ya ocho años en el puente de diciembre, acabaron aceptando anteayer la conformidad pactada por los abogados de su sindicato y la Fiscalía.

El visto bueno a este pacto supone que se declaran culpables del delito de abandono de su puesto de trabajo, pero evitan la acusación por sedición, el posible despido y el riesgo de tener que encarar un juicio con final incierto y a largo plazo.

Uno no duda de su palabra. Sería fácilmente constatable que en Menorca aquellos 3 y 4 de diciembre de 2010 al menos hubo un controlador en la torre de control. Otra cosa es que los profesionales de la Isla se adhirieran de alguna forma a las medidas de fuerza que adoptó su colectivo a nivel nacional y que acabó ocasionando un perjuicio brutal a 600.000 pasajeros literalmente tirados en los aeropuertos de España.

Probablemente en este caso los controladores de Menorca han sido el eslabón más débil de una cadena que se los ha llevado por delante cuando pretendía finiquitar el proceso de cara a la galería con una culpabilidad mínima de los profesionales pero, al menos, con algún tipo de condena que deje en buen lugar al Estado para que pueda demostrar que aquel atropello a tanta gente no quedó impune.

Se trata de una faena para los de Menorca, sin duda, por la mancha penal que queda en su expediente puesto que la multa la asume el sindicato con la caja solidaria. Sus rostros, antes de declarar que aceptaban la culpabilidad reflejaban la desazón.
El pacto final, no obstante, va poco más allá de un gesto que resarcirá en parte a los perjudicados por aquel plante encubierto. Aunque hayan pagado, en algunos casos, justos por pecadores, lo importante es que jamás vuelva a suceder.

 

Menorca y la violencia del ‘procés’

octubre 5th, 2018

Desde la carga policial a los manifestantes contrarios a la urbanización de Es Freginal en las fiestas de 1976, en Maó, no se recuerdan más episodios violentos de represión física en las calles de las poblaciones de Menorca, ni tampoco derivados de la confrontación de ideas o el distanciamiento de posturas políticas entre grupos opuestos. Si acaso, la agresión de un descontrolado a Joan Canals, coordinador de Ciudadanos en Ciutadella hace un año al término de la concentración en favor de la unidad de España, ha sido la única pincelada de violencia que ha dejado el procés catalán en esta Isla.

La acción aislada del autor del puñetazo que noqueó a Canals un día antes del referéndum ilegal, a pequeña escala, remite a los episodios violentos de los últimos días en Catalunya. Los disturbios de los CDR, incomprensiblemente alentados por el presidente de la Generalitat, vocero de su antecesor huido al paraíso belga, continúan colapsando los derechos de los que no piensan como ellos. Cortan las vías del tren, asaltan instituciones públicas o agreden a mossos, policías y guardias civiles con impunidad.

Ni los lideres independentistas, ni el actual gobierno, ni tampoco, curiosamente, los políticos menorquines afines a la causa, tan habituados a apelar a la democracia, la libertad y al derecho a decidir a partir de un movimiento pacifista (¿pacifista?), han tenido a bien censurar con determinación la violencia de los jóvenes émulos de la kale borroca vasca o las palabras de Quim Torra.

En Menorca hay posturas encontradas pero impera el respeto, hasta ahora. El lunes un grupo de Vox quiso sabotear la manifestación del apéndice insular de los CDR en Maó. La aparición inútil de los derechistas puede alimentar el rencor entre unos y otros y generar un caldo de cultivo peligroso. No perdamos de vista lo que está sudiendo en las calles de las capitales catalanas. Menorca es otra historia.

Jóvenes, motos y carreteras

septiembre 28th, 2018

La sensación de libertad que proporciona la conducción de una motocicleta cuando se alcanza la adolescencia y uno comienza a creerse dueño del mundo es común a la inmensa mayoría de chicos y chicas cuando llegan a esa edad temprana.

El viento sobre el rostro agitando el cabello, la rapidez, la comodidad para los desplazamientos sin depender de los padres, la facilidad para aparcar frente al banco donde están sentados los colegas, o el punto de distinción del que tiene vehículo de dos ruedas sobre el que no lo tiene son cuestiones que ellos ponen en valor ante sus tutores. Argumentan así la necesidad de tenerlo.

Realmente es fantástico ir en moto, que nadie lo dude, por más que haya quien le tenga pánico a subirse en ella. Lo es pero no es menos cierto que convertirte en la carrocería de la máquina trae consigo un riesgo intrínseco y, por tanto, inevitable en muchas ocasiones por muy prudente que sea la conducción. Esa peligrosidad se acrecienta, generalmente, cuantos menos años se tienen. Ausente la experiencia, no todos saben utilizar la serenidad para adquirirla poco a poco lo que se traduce en caídas y accidentes.

Ese riesgo asumido -todos los moteros hemos besado el asfalto alguna vez en la vida, independientemente de la edad- se multiplica si falla la infraestructura fundamental, es decir el trazado de las vías por las que transitamos.

La Me-24, de Ciutadella a Cala en Bosc, que el sábado fue el escenario donde encontró la muerte un joven local, está reconocida como una carretera con puntos negros, especialmente para motoristas como acredita su historial de accidentes. Es la que más siniestros acumula en la red viaria insular y en ella han muerto cuatro personas en las dos últimas décadas. La impericia de la adolescencia no podemos evitarla pero sí podemos hacer más segura la carretera.

 

De Rufián a Herráiz pasando por Hitler

septiembre 21st, 2018

No son necesarios ni cinco minutos frente a la pequeña pantalla en un debate parlamentario o en el desarrollo de las inútiles comisiones de investigación que arbitra el Senado para calificar la talla de algunos de nuestros políticos como manifiestamente mejorable, siendo muy generosos en el adjetivo.

Es el caso de uno de los supuestos adalides de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, quien degrada constantemente a las Cámaras Alta y Baja en las que declama sus intervenciones, en muchos casos, más tabernarias que no del lugar donde las pronuncia. Más allá del fondo de sus diatribas, con las que se podrá disentir o estar de acuerdo, Rufián se ha fabricado un personaje impropio para llevarlo a escena en tales escenarios de la política española.

Fue el independentista catalán uno de los que con mayor profusión comenzó a referise a sus rivales parlamentarios como fascistas, franquistas, tiranos… hasta llamar a algunos descendientes de los genocidas más conocidos del siglo pasado. Lamentablemente los vocablos de sus discursos y perfomances están siendo imitados por otros de nuestros representantes.

Empeñados en la izquierda, desde el PSOE a Podemos, en convertir en trending topic a Franco de un tiempo a esta parte, quizás no deba extrañarnos en demasía que en la política insular la consellera del PP, Aurora Herráiz, se enfangara hasta límites insospechados haciendo una referencia a Hitler en el controvertido pleno del pasado lunes cuando criticó que el equipo de gobierno del Consell admirara a Quim Torra o Arnaldo Otegui.

A Herráiz, desafortunada en su comentario, se le echaron encima como lobos varios consellers del equipo del gobierno insular, quienes jalean e incluso utilizan algunos de los calificativos de Rufián. Estamos perdidos si este es el líder que crea escuela.

 

El permiso ordinario al ladrón de coches

septiembre 14th, 2018

Si un preso ha cumplido un cuarto de su condena, observa buena conducta y tiene un informe preceptivo del equipo técnico de la prisión reúne los requisitos objetivos para obtener un permiso ordinario.

Pero a estos deben sumarse los subjetivos: que no resulte probable el quebrantamiento de condena ni la comisión de nuevos delitos o que la salida pueda repercutir negativamente en su programa personalizado en prisión. Es en último extremo la Junta de Tratamiento la que decide, con la autorización del Centro Directivo, para permisos de hasta dos días, y del juez de Vigilancia Penitenciario para permisos de más de dos días. Es decir que el ladrón de coches, Stephane Jean Michel Schmidt, hizo creer a todas estas instancias que no había motivo para impedir su segunda salida de la cárcel de Menorca desde que ingresara en mayo de 2017.

Schmidt es un recluso reincidente porque ya había cumplido otra larga condena por delitos similares, y su sucesión de hurtos y robos, uno de ellos con intimidación, causó una gran alarma social los días previos a su detención en Alaior hace 16 meses. Durante sus últimos 7 días de fuga se le relaciona con otros cinco robos con fuerza, incluido el coche que estampó en Es Mercadal y que podía haber provocado otro accidente mucho más grave.

«Nosotros hacemos nuestro trabajo, pero si los jueces los dejan salir no es nuestra competencia», apuntaba un policía tras conocerse esta fuga.

Lo cierto es que el exmilitar francés tenía un buen comportamiento en la cárcel, realizaba tareas sociales e incluso, con su abogado, había declinado pedir la libertad condicional para seguir trabajando e ir cumpliendo con las indemnizaciones a las víctimas de sus robos.

El sistema penitenciario no es infalible, claro está. Estamos hartos de verlo en las películas y, lamentablemente, en la vida real. Ahora nos ha tocado de cerca para constatar que la realidad supera la ficción.

 

El Rey en Menorca

septiembre 7th, 2018

Tuvo el rey Felipe VI un encuentro amable con los menorquines con los que se cruzó en el puerto de Maó y en el Club Marítimo el pasado sábado. Trasladó proximidad a la gente a pesar de los 20 guardaespaldas que le acompañan siempre, con el apoyo de las fuerzas y cuerpos de seguridad de cada ciudad.

Ahora que los reproches al monarca y a toda la familia real ya no son hechos aislados sino que se repiten incluso en apariciones públicas, en Menorca el Rey halló reconocimiento, aplauso y gratitud. Y él correspondió en la medida de lo posible estrechando cientos de manos y posando para cientos de fotografías, a excepción de los periodistas a quien el jefe de seguridad de la Casa Real, una vez acabada la entrega de trofeos, impidió que le hicieran fotos pese a que el resto de los mortales allí presentes no paraba de tirárselas.

No tiene Felipe VI el carisma de su padre pero está mejor preparado que aquél. No se gana a la audiencia con un comentario hilarante que rompa el protocolo y provoque la sonrisa de la concurrencia, pero tiene temple y aplomo en cualquier circunstancia, como demostró en el escrache que le organizaron los independentistas hace un año en la manifestación tras los atentados de Barcelona y Cambrils.

El Rey sabe mejor que nadie que la institución que representa ha perdido buena parte de la aceptación popular mayoritaria de la que disfrutó durante el reinado de su padre. Entre su cuñado delincuente y la revelación de los juegos de cama de su padre, ahora agravados todavía más con el presunto cobro de comisiones o las cuentas en paraísos fiscales, la corona que soporta Felipe pesa demasiado sobre su cabeza. Por más que su imagen resulte intachable hasta el momento, bien hace en llegar a cada rincón del país cuando puede, estrechar cientos de manos y hacerse cientos de fotos cuando se las piden si pretende recuperar paso a paso el crédito de la monarquía que buena parte de su familia ha tirado por la borda.

 

Dos años sin juicio del parricidio de Son Blanc

agosto 31st, 2018

Se han cumplido esta semana dos largos años desde que se produjera uno de los sucesos más trágicos ocurridos en Menorca en los últimos años como fue el asesinato a puñaladas de un hijo a su madre en el chalé familiar de Son Blanc, en Ciutadella.

La fase de instrucción del caso concluyó a principios de verano, el Ministerio Fiscal y el abogado del acusado ya han confeccionado sus escritos de acusación y defensa pero la fecha del juicio aún no ha sido señalada y podría demorarse, incluso, hasta el próximo año. A uno de los tribunales de la sección segunda de la Audiencia no le ha quedado más alternativa que prolongar este mismo mes la prisión preventiva del autor confeso de la muerte de su madre otros dos años más.

El drama de esta acaudalada familia catalana, rota para siempre por el desastre de aquella madrugada del 27 de agosto de 2016, aún tiene un capítulo pendiente. Será así porque la celebración del juicio ante un jurado popular, tanto si hay acuerdo previo como si no, hará revivir a los afectados este pasaje nefasto de su vida que, seguro, tratan de sobrellevar como pueden. El hijo menor, adicto a la marihuana desde los 13 años, apuñaló decenas de veces a su madre, quien más había peleado para alejarle de su adicción, también lo intentó con su padre e hirió a su hermano.

La condena del autor, si continúa en prisión para cumplir los 31 años que solicita la fiscal o si obtiene la absolución que pide su abogado en base a un informe de esquizofrenia que conllevaría, probablemente, su internamiento en un psiquiátrico, supondrá otro revés para los suyos.

Transcurrido ya tanto tiempo la familia merece pasar página, atravesar por el mal trago de un juicio que será mediático, y saber a qué atenerse para reorganizar su futuro. El castigo, en este caso, es conjunto tanto para el autor como para sus más próximos y la justicia debería ser sensible a ello evitando este largo calvario.

 

«Franco, ese hombre»

agosto 24th, 2018

Franco, ese hombre», fue el título del documental que el mismo dictador encargó para glosar los denominados «25 años de paz» que conmemoraba el franquismo en 1964 tras la Guerra Civil. El aparato propagandístico dirigido por Manuel Fraga Iribarne, con la dirección del cineasta afín a la causa, José Luis Sáenz de Heredia, parió un trabajo previsible, un masaje adulador y por tanto grotesco en muchos pasajes, en el que la vida del generalísimo asemejaba a la de un mesías salvador que había sacado a España de la miseria, salvándola de la irrupción del comunismo hasta situarla en el desarrollo.

Como otros muchos absolutistas de la historia, Franco no fue una excepción para consolidar su dictadura. Además de contar con el Ejército y la legitimación de la iglesia, hasta morir en la cama y gobernar 40 años tuvo que disponer de un apoyo social del que hay suficientes pruebas, aunque muchos se retracten de ellas, bien porque no había alternativa posible o bien porque el país emergía entonces de la indigencia que había provocado la lucha fratricida con su alzamiento. En ese apoyo, por razones obvias, nunca aparecieron los más reprimidos, que fueron encarcelados y fusilados en la postguerra, o apenas contaron para el estado cuando quedaron libres.

Quizás por ello, cuatro décadas después de su muerte, todavía una parte de los españoles no desprecia a Franco y llega a mostrarle admiración, como ha revelado el manifiesto reciente firmado por centenares de jefes y oficiales retirados.

Si esa carta se hubiera limitado a loar la condición de profesional del Ejército contra quienes la desvirtúan podría entenderse como una explicación corporativista o dirigida a reconocer sus aptitudes castrenses. Pero cuando excede a otro tipo de consideraciones respecto a su «obra política» pasa a ser ciertamente incomprensible, quizás más propia del documental sobre su figura de 54 años atrás.